weinrich (tiempos verbales)

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Harald Weinrich: ESTRUCTURA Y FUNCIÓN DE LOS TIEMPOS EN EL LENGUAJE Ed. Gredos. Madrid, 1968 CAPÍTULO I LOS TIEMPOS, NO EL TIEMPO […] UNA COMPARACIÓN: LAS PERSONAS DEL VERBO Hemos partido de la extrañeza que nos causa la obstinación del lenguaje empeñado en hacernos poner, al menos una vez en cada oración, un tiempo, aunque tengamos que estar repitiéndolo constantemente. Esta obstinación parece tanto más incomprensible cuanto menor es la información sobre el Tiempo que nos facilitan los tiempos. Ahora bien, todo aquel que ama el lenguaje y está familiarizado con él sabe que es un instrumento admirable del espíritu que le dispensa generosamente sus servicios. El lenguaje poner a disposición del hablante palabras, formas y estructuras y no pide imposibles a nuestra comunicación. Si se obstina en que se repitan los tiempos es porque deben de ser algo muy importante, algo que debe estar presente en cada momento de la comunicación, si es que cada una de esas partes ha de contener información esencial. Esto es una especie de dogma que se alimenta de neutro contacto con el lenguaje, pero también de la observación de otros tipos de comunicación que se dan en el mundo, los cuales, en parte alguna, logran consistencia si no están económicamente estructurados. Precisamente la obstinación con que el lenguaje insiste en que repitamos los tiempos descubre que estos añaden a la comunicación un componente distinto y más esencial que un dato difuso y paradójico acerca del Tiempo. En otro campo de la gramática muestra el lenguaje la misa obstinación. No solo el tiempo, sino también la persona del verbo hemos de repetirla en cada oración, y con frecuencia más de una vez, si queremos obtener una información completa y una oración gramaticalmente correcta. Para nuestro planteamiento del problema sería, pues, muy ilustrativo interrogarnos sobre el sentido de una señal que denominamos primera, segunda y tercera persona y que además distingue entre singular y plural. […] No existe el idioma en que no pueda reconocerse de alguna manera el esquema fundamental primera: segunda: tercera persona. ¿Qué contienen estas personas y por qué concede el lenguaje tanta importancia a esta información para que irremediablemente tengamos que añadirla a cada período? Me parece que en este caso la respuesta es más fácil que para los tiempos. La primera persona "yo" designa evidentemente

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UNIDAD 5

Harald Weinrich: Estructura y funcin de los tiempos en el lenguaje

Ed. Gredos. Madrid, 1968

Captulo I

LOS TIEMPOS, NO EL TIEMPO

[]

una comparacin: las personas del verbo

Hemos partido de la extraeza que nos causa la obstinacin del lenguaje empeado en hacernos poner, al menos una vez en cada oracin, un tiempo, aunque tengamos que estar repitindolo constantemente. Esta obstinacin parece tanto ms incomprensible cuanto menor es la informacin sobre el Tiempo que nos facilitan los tiempos. Ahora bien, todo aquel que ama el lenguaje y est familiarizado con l sabe que es un instrumento admirable del espritu que le dispensa generosamente sus servicios. El lenguaje poner a disposicin del hablante palabras, formas y estructuras y no pide imposibles a nuestra comunicacin. Si se obstina en que se repitan los tiempos es porque deben de ser algo muy importante, algo que debe estar presente en cada momento de la comunicacin, si es que cada una de esas partes ha de contener informacin esencial. Esto es una especie de dogma que se alimenta de neutro contacto con el lenguaje, pero tambin de la observacin de otros tipos de comunicacin que se dan en el mundo, los cuales, en parte alguna, logran consistencia si no estn econmicamente estructurados. Precisamente la obstinacin con que el lenguaje insiste en que repitamos los tiempos descubre que estos aaden a la comunicacin un componente distinto y ms esencial que un dato difuso y paradjico acerca del Tiempo.

En otro campo de la gramtica muestra el lenguaje la misa obstinacin. No solo el tiempo, sino tambin la persona del verbo hemos de repetirla en cada oracin, y con frecuencia ms de una vez, si queremos obtener una informacin completa y una oracin gramaticalmente correcta. Para nuestro planteamiento del problema sera, pues, muy ilustrativo interrogarnos sobre el sentido de una seal que denominamos primera, segunda y tercera persona y que adems distingue entre singular y plural.

[]No existe el idioma en que no pueda reconocerse de alguna manera el esquema fundamental primera: segunda: tercera persona.

Qu contienen estas personas y por qu concede el lenguaje tanta importancia a esta informacin para que irremediablemente tengamos que aadirla a cada perodo? Me parece que en este caso la respuesta es ms fcil que para los tiempos. La primera persona "yo" designa evidentemente al hablante y la segunda "t" [...] designa la persona a la que se habla, es decir, al oyente. La tercera persona, finalmente, "l", "ella", "ello" designa todo lo que sea con exclusin del hablante y del oyente en cuanto objeto del discurso. Esto vale tanto para la lengua conversacional como para la literatura. [...]

De lo dicho se deduce la respuesta que contesta a la pregunta de por qu el lenguaje exige un signo lingstico propio para indicar la persona, aun a costa de repeticiones estereotipadas. Es que el tringulo primera : segunda : tercera persona representa el modelo que est en la base de toda comunicacin. Toda comunicacin consta de un cdigo, un hablante, un oyente y un mensaje. El cdigo es el lenguaje mismo, as que no puede aparecer; pero los otros tres elementos fundamentales de la comunicacin aparecen, precisamente, no como complemento ocasional, sino como complemento de la comunicacin necesario y repetido obstinadamente. El hablante est representado por la primera persona; el oyente por la segunda; el mensaje, en cuanto es un tercer elemento independiente frente al hablante y al oyente, est representado por la tercera persona. Con ello, toda manifestacin lingstica queda "localizada" en el modelo de la comunicacin.

Como la comunicacin es la capa ms profunda del lenguaje y, por tanto, su verdadero fundamento, lo que acabamos de decir es, evidentemente, algo muy importante. Las leyes de la comunicacin, objeto de una ciencia bastante nueva, gobiernan el lenguaje (langage) comprendido en el sentido acuado por Saussure de capacidad general lingstica del hombre antes de concretarse en los rasgos que lo convierten en sistema lingstico particular (langue). La presencia de la persona, inevitable en cada oracin, relaciona, pues, su oracin con las situacin bsica en la que se hace uso de la lengua, es decir, con la situacin comunicativa ordenada segn las leyes de la comunicacin correspondientes al modelo que acabamos de exponer. La situacin hablada es la seccin de dos rdenes en la que se encuentran el lenguaje y el mundo. En ella el mundo es seleccionado (en el sentido ms fundamental( con vistas al lenguaje y adscrito a las tres "personas" del modelo de comunicacin. La nica forma de hacer accesible el mundo a la comunicacin consiste en someterse a las condiciones de esa seleccin "apririca". Por ello me parece que es en las personas del verbo donde puede comprenderse ms fcilmente la obstinacin del lenguaje. No hay nada que ofrezca mejores motivos de insistencia, porque no hay zona del lenguaje donde se ventilen ms cosas. En la comunicacin est en juego el sistema medular del lenguaje.

En cuanto a los tiempos, el lenguaje muestra la misma obstinacin que en cuanto a las personas. Entonces, y si nuestras consideraciones son acertadas, tendr el lenguaje razones tan fuertes y "vitales" para concederles tanta importancia y no dispensarles de su presencia en la oracin. Por analoga con las personas, deducimos adems que, posiblemente, los tiempos tienen que ver tambin con aquella capa o zona ms elemental y, por tanto, ms fundamental del lenguaje, es decir, con la comunicacin. Tambin los tiempos deben de constituir parte del sistema medular del lenguaje; probablemente tienen algo que ver con la situacin comunicativa en la que coinciden lenguaje y mundo. Con esta sospecha y nuevo planteamiento volvamos a los tiempos.

Captulo II

EL SISTEMA DE LOS TIEMPOS EN EL LENGUAJE

"consecutio temporum"La diferencia entre tiempos simples y tiempos compuestos se ha hecho segn criterios lingsticos. Si ahora buscamos otra agrupacin, el criterio fundamental tambin ha de ser lingstico. Ahora bien, esa diferenciacin se apoya en una comparacin de las formas del verbo y de sus tiempos; pertenece, pues, a la dimensin paradigmtica del lenguaje y en ella tiene su justificacin. Sin embargo, nos hemos propuesto no olvidar que el lenguaje tiene los mismos derechos para exigir que se atienda a su dimensin sintagmtica, ya que la oracin no es slo habla, como podra suponer una interpretacin superficial de la pareja de conceptos saussurianos (lengua (langue) y habla (parole). La oracin tambin tiene sus leyes. La distribucin de los elementos de la oracin est condicionada, tanto como los elementos mismos, por ciertas leyes estructurales de la lengua (langue). As pues, un tiempo, una vez situado en el contexto de un discurso vivo, ejerce sobre los elementos vecinos en particular sobre los tiempos adyacentes de la oracin una presin estructural que limita la libertad de elegir entre todos los tiempos posibles. En otras palabras, un tiempo de un discurso, es decir, que se encuentra en una oracin y en un contexto (hablado o escrito), no es ilimitadamente combinable con otros tiempos. Ciertas combinaciones son preferidas en el contexto prximo o remoto; otras son limitadas e incluso inadmisibles. Estas limitaciones de la libertad combinatoria aparecen particularmente claras cuando se forma una oracin compleja o un perodo. Entonces el tiempo de la oracin principal parece llevar la pauta pidiendo en la oracin subordinada determinados tiempos y rechazando otros. Este fenmeno, sealado en todos los idiomas, ha sido denominado consecutio temporum, concordancia de tiempos. [] Repasando el conjunto de doctrinas sobre esta materia en cuanto a la lengua francesa, se puede establecer como opinin unnime que en la oracin se advierte cierta fuerza combinatoria de los tiempos, pero no una necesidad absoluta.[] Podemos decir con bastante seguridad que, naturalmente, existe una concordancia de los tiempos, es decir, una cierta presin combinatoria o, an mejor, cierta limitacin combinatoria de los tiempos en la oracin compleja del francs.

Cierta presin, digo expresamente, lo que lleva consigo ciertas dificultades para mi demostracin. [] Por ahora voy a contentarme con una demostracin un tanto esquemtica. As pues, formando en francs una oracin compleja con el verbo savoir en la primera oracin y el verbo chanter en la siguiente, resultan ciertas afinidades entre los tiempos. Con el prsent de la primera oracin je sais concuerdan en la siguiente:

je sais qu'il chante

qu'il a chant

qu'il chantera

qu'il va chanter

qu'il vient de chanter

qu'il est en train de chanter

Y no slo el prsent de la primera concuerda con este grupo de tiempos, sino que los tiempos de este grupo concuerdan entre s.

Un cuadro completamente distinto resulta de colocar en la primera oracin, por ejemplo, un imparfait. Entonces concuerdan:

je savaisqu'il chantait

qu'il avait chant

qu'il chanterait

qu'il allait chanter

qu'il venait de chanter

qu'il tait en train de chanter

Aqu concuerda tambin no slo el imparfait con el grupo de tiempos indicado, sino que estos tiempos concuerdan tambin entre s. En los ejemplos no aparece el pass simple, porque, en la oracin subordinada, es difcil de encontrar. Sin embargo, de hallarlo en la primera oracin, se sigue una concordancia segn la segunda y no la primera lista: je sus qu'il chantait, etc.Estos son, como hemos dicho, ejemplos esquemticos; muchas veces corresponden a la lengua verdadera, mas no siempre. Pero no todas las excepciones tienen la misma fuerza probatoria. Qu sucede si, por ejemplo, contra las reglas de la costumbre aqu recogidas, combino el prsent con el imparfait y digo: je sais qu'il chantait? Ahora bien, esta construccin, segn la gramtica, no es totalmente falsa; pero la desviacin de la concordancia normal es las ms de las veces seal sintctica de que la oracin no est completa en esa forma y que, segn el contexto, necesita un complemento; el contexto trae, pues, generalmente, un tiempo permitido segn la concordancia. La oracin completa reza entonces poco ms o menos: Je sais qu'il chantait mais qu'il ne chante plus. O al contrario: Je savais qu'il chantait es la concordancia normal; si en su lugar se dice je savais qu'il chante, la desviacin de la concordancia presta a la oracin un sentido particular, de forma que la significacin del verbo chanter apunta ms a "ser cantor" que a "estar cantando". Sobre el complejo total de las (aparentes) excepciones de la concordancia volver con ms detalle en el captulo V. []

dos grupos de tiempos

Las aparentes y verdaderas desviaciones de la concordancia no pueden ocultar que sta constituye un principio estructural de la lengua francesa (como de cualquier otro idioma) que pertenece a la dimensin sintagmtica. Y es que los tiempos se combinan en estructuras no slo paradigmticas, sino tambin sintagmticas, distribuyndose en la oracin y en el texto segn un orden necesario y determinado. En tanto en cuanto su capacidad combinatoria dentro del contexto es limitada, los tiempos del francs se distribuyen en dos grupos temporales cuyos tiempos respectivos presentan ciertas notas comunes. Por ahora vamos a llamarlos sencillamente grupo temporal I y grupo temporal II. Entre ambos pasa una neta lnea divisoria estructural. Ambos grupos forman juntos el sistema temporal de la lengua francesa.La estructuracin del sistema temporal segn dos grupos de tiempos, tal como aparece en la consecutio temporum, tiene la incalculable ventaja de que no se saca a la fuerza de un marco extralingstico, sino de ser leda y oda en el lenguaje mismo. Tenemos ante nosotros verdaderamente una estructura lingstica y no un sistema de conceptos. A continuacin presento ambos grupos temporales en un cuadro de conjunto conservando los ejemplos ya utilizados al tratar de la concordancia.Sistema temporal

grupo temporal i

il a chant

il chantera

il aura chant

il va chanter

il vient de chanter

il est en train de chanter

il chante

grupo temporal ii

il avait chant

il chanterait

il aurait chant

il allait chanter

il venait de chanter

il tait en train de chanter

il chantait

il chanta

La lista de los tiempos en ambos grupos no aspira a ser completa ni a responder a posibles preguntas como hay que considerar, o no, la forma je suis en train de chanter como "verdadero" tiempo verbal? En primer lugar interesa slo la existencia de ambos grupos temporales y la neta divisoria estructural que los separa. La cuestin de suprimir o aadir algunos tiempos ms (por ejemplo, las llamadas formes surcomposes) es indiferente; pero si se aaden estas formas habr que adscribirlas al grupo I o al grupo II. No existe un tercero, a excepcin de las formas verbales que al principio se descartaron provisionalmente y que ms adelante merecern detenida atencin. Ambos grupos temporales forman, pues, una dicotoma.

A partir de este momento podemos adoptar algunas definiciones provisionales que faciliten conceptos bastante netos, sin adelantar por ello resultados inseguros. En particular, podemos definir el concepto de tiempo verbal de la siguiente forma: el tiempo verbal es una forma verbal que se deja adscribir al grupo temporal I o al grupo temporal II.

Por otra parte, el concepto de concordancia de tiempos es, naturalmente, definible ya que a partir de l se ha obtenido la divisoria estructural entre ambos grupos temporales. La concordancia de los tiempos es una limitacin combinatoria de los tiempos de modo que en la frase no ocurran intercambios entre los dos grupos.

[]La estructuracin del sistema temporal segn dos grupos de tiempos, que aqu presentamos para el francs, se da no slo en esta lengua. Si hubisemos aplicado nuestra investigacin a cualquier otra lengua romnica, al alemn, al ingls, al griego o al latn, hubieran aparecido igualmente dos grupos temporales separados entre s por una divisoria estructural nsita en el lenguaje.Captulo III

MUNDO COMENTADO MUNDO NARRADO

grupo temporal y situacin comunicativa

La lengua francesa tiene dos grupos de tiempos. Qu significan? Qu funcin tienen? Lo ms inmediato parece preguntar por el Tiempo y sus dimensiones; pero la sospecha de que los grupos de tiempos mientan dos etapas del Tiempo no encuentra confirmacin. En cada uno de los dos grupos est comprendido todo el Tiempo del Mundo, desde el pasado ms remoto hasta el futuro ms lejano. Con los tiempos del grupo I puede decirse: le monde a commenc, lo mismo que le monde aura une fin. Paralelamente, con los tiempos del grupo II: le monde avait commenc, as como le Monde aurait une fin. La frontera estructural entre el grupo I y el grupo II no es una frontera temporal (de Tiempo). Entonces, qu clase de frontera es?

[...]

Qu significa, pues, la divisoria estructural entre los grupos I y II? Recordemos que la obstinacin del lenguaje en colocar el morfema personal en el verbo ha demostrado su lgica porque asegura ste, y con l la oracin, en la situacin comunicativa elemental reproduciendo el modelo fundamental de la comunicacin. Por ello nos preguntamos si tambin los tiempos (o mejor dicho, ambos grupos de tiempos( tienen que ver con la situacin comunicativa.Las situaciones comunicativas en las que actualizamos el lenguaje son tan diversas como puedan serlo las situaciones de la vida y ninguna es igual a otra, pero esto no excluye la posibilidad de intentar su tipologa. Este intento constituye al mismo tiempo una tarea propia de la lingstica, ya que el lenguaje no se actualiza en el vaco, sino en situaciones concretas en las que se encuentran y condicionan mutuamente "comportamientos" lingsticos y extralingsticos. Haberlo sealado constituye el mrito perdurable del "behaviorismo".

Situaciones comunicativas tpicas son, por ejemplo, el pedir una informacin y la informacin misma; un monlogo; el relato de una historia; la descripcin de un objeto o una escena; la composicin y la lectura de una carta (naturalmente tambin hay situaciones comunicativas escritas); un comentario; un sermn; una discusin; la informacin poltica de un peridico; un expediente; una poesa lrica; el relato de un mensajero; una indicacin escnica; una conferencia cientfica; un dilogo dramtico; una biografa e... incluso este libro que trata de un problema lingstico. Se espera, naturalmente, que aparezcan todos los tiempos en todas las situaciones comunicativas, pero la verdad es que, fijndonos concretamente en grupos de tiempos, y no vagamente en todos los tiempos, aparecen determinadas afinidades entre ambos grupos y ciertas situaciones comunicativas. Considerada como situacin comunicativa una novela muestra inequvoca inclinacin por los tiempos del grupo II, mientras que este libro, si el lector quiere considerarlo por un momento como espcimen de una exposicin cientfica, muestra una preferencia igualmente inequvoca par los tiempos del grupo I.

[...]

As pues, no slo los tiempos concuerdan mejor con unos que con otros, sino que tambin los grupos de ellos resultantes concuerdan mejor con unos gneros y con unas situaciones comunicativas que con otros. De la misma manera, tambin las situaciones comunicativas se reparten claramente en dos grupos segn el grupo temporal que en ellas predomine. El grupo II predomina en la novela, en la novela corta y en todo tipo de narracin oral o escrita, excepto en las partes dialogadas intercaladas. Por el contrario, predomina el grupo I en la lrica, el drama, el dilogo en general, el periodismo, el ensayo literario y la exposicin cientfica. Podemos ampliar esta enumeracin ms all de las estadsticas a partir de la experiencia del vivir cotidiano en contacto con el lenguaje y los tiempos. El grupo de tiempos I predomina tambin en deliberaciones, monlogos, descripciones, cartas, comentarios, sermones, discusiones, indicaciones escnicas, conferencias... y precisamente en este libro.

comentar y narrar

En el grupo de tiempos II es relativamente fcil sealar qu tienen de comn las situaciones comunicativas en que dominan estos tiempos: son evidentemente situaciones comunicativas en las que narramos. Acaso sea la descripcin de un pequeo acontecimiento, la informacin de un peridico sobre el curso de una conferencia poltica, la reproduccin de una aventura de caza, un cuento inventado, una leyenda piadosa, una novelita artstica, una obra histrica o una novela. En cuanto al carcter de un relato como tal relato es indiferente que la historia sea verdadera o inventada; tambin es indiferente que tenga aspiraciones estilstico-literarias o que sea un relato ingenuo; y, finalmente, es indiferente a qu leyes obedezca de los gneros literarios. Por encima de estas diferencias particulares se encuentran los rasgos distintivos de la situacin comunicativa que es el relato. [...]

Miremos, sin embargo, ms all de las fronteras de la literatura sin perder de vista la totalidad del lenguaje. Tambin se narra fuera de la literatura. El narrar es un comportamiento caracterstico del hombre. Podemos comportarnos frente al mundo narrndolo. Narrndolo empleamos aquella parte del lenguaje que est prevista para narrar. Empleamos en particular los tiempos del relato. Su funcin en el lenguaje consiste en informar al que escucha una comunicacin que esta comunicacin es un relato. Ya que absolutamente todo, el mundo entero, verdadero o no verdadero, puede ser objeto de un relato, vamos a llamar a los tiempos del grupo II tiempos del mundo narrado o, abreviadamente, tiempos de la narracin. "Mundo" no significa aqu otra cosa que posible contenido de una comunicacin lingstica. As pues, hay que entender los tiempos del mundo relatado como seales lingsticas segn las cuales el contenido de la comunicacin lingstica que lleva consigo ha de ser entendido como relato. En tanto en cuanto formen parte del grupo temporal II de la lengua francesa tienen slo sta y ninguna otra funcin. En otras situaciones comunicativas empleamos otros tiempos, a saber, los tiempos del grupo temporal I. Como junto a estos dos grupos no hay un tercero, tendr que haber una nota comn para cada una de las situaciones comunicativas en las que empleamos los tiempos del grupo I. La "va negativa" es la primera que se nos ofrece. Lo que tienen en comn las situaciones comunicativas en que domina ese grupo de tiempos es que el mundo (en el sentido ya indicado) no es relatado. Mas cmo hablamos cuando no relatamos? Ahora no se trata tanto de hallar un trmino adecuado para el caso, sino de describir qu diferencia el tipo de estas situaciones comunicativas del tipo de las situaciones comunicativas narrativas.

Lo mejor ser aclarar la diferencia apelando a situaciones extremas de narracin y de "no narracin" y presentar de forma muy concreta al narrador y al "no narrador". El prototipo del narrador tal como siempre nos lo presenta la literatura en los relatos estereotipados es el narrador de historias. Tenemos de l una imagen determinada: es ms bien viejo; en los cuentos infantiles es un viejo, una vieja, o la abuela. Est sentado (no de pie( en un silln, en un sof, o en una tajo junto a la chimenea. Es al anochecer, despus de la jornada. El viejo interrumpe placenteramente su relato para dar una chupada a la pipa o al cigarro (raras veces al cigarrillo). Se mueve lentamente; se toma el tiempo necesario para contemplar uno por uno a sus oyentes, o hace memoria con la mirada puesta en el techo. Sus gestos son escasos y la expresin del rostro es ms serena que agitada. Est totalmente relajado. Un par de ejemplos tomados de novelas cortas de Maupassant7. La titulada Chli empieza as:

L'amiral de La Valle, qui semblait assoupi dans son fauteuil, pronona de sa voix de vieille femme: "J'ai eu, moi, une petite aventure d'amour, trs singulire, voulez-vous que je vous la dise?". Et il parla, sans remuer, du fond de son large sige en gardant sur ses lvres ce sourire rid qui ne le quittait jamais, ce sourire la Voltaire qui le faisait passer pour un affreux sceptique. *Pareja situacin se describe al comenzar Le Marquis de Fumerol:

Roger de Tourneville, au milieu du cercle de ses amis, parlait, cheval sur une chaise, il tenait un cigare la main, et, de temps en temps aspirait et soufflait un petit nuage de fume.**Por ltimo, un tercer ejemplo ha de mostrar que la relajacin del narrador no refleja la inocuidad de lo vivido o relatado. Escojo el comienzo del cuento L'horrible en el que, como el ttulo ya indica, se relata una historia de miedo. Ya desde un principio se dice que la vspera haba ocurrido un espantoso accidente que es el que acaba de ser contado. El relato arranca de la manera siguiente:

La nuit tide descendait lentement. Les femmes taient restes dans le salon de la villa. Les hommes, assis ou cheval sur les chaises du jardin, fumaient, devant la porte, en cercle autour d'une table ronde charge de tasses et de petits verres. Leurs cigares brillaient comme des yeux, dans l'ombre paissie de minute en minute. On venait de raconter un affreux accident arriv la veille: deux hommes et trois femmes noys sous les yeux des invits, en face, dans la rivire. Le gnral de G pronona:***Lo terrible del suceso narrado no afecta en absoluto, o apenas tie, la situacin, que, como situacin narrativa, permanece por principio relajada. Los sucesos terribles, aunque slo se remontan al da anterior, quedan como pasados por el filtro del relato perdiendo mucho de su dramatismo.

Por parte del grupo temporal I no se presenta con la misma evidencia una situacin caracterstica. Casi toda la escala de las manifestaciones lingsticas (con la sola excepcin del relato( se sirve del grupo de tiempos I. Como situaciones caractersticas valgan el dilogo, el memorndum del poltico, la conferencia cientfica, el ensayo filosfico, el comentario jurdico y otras muchas. A cul ha de darse preferencia? Pronunciarse por una de ellas sera arbitrario y por ello baste sealar, en general, las notas que distinguen estas situaciones comunicativas de la situacin narrativa. Como nota general de la situacin narrativa hemos sealado la actitud relajada que, respecto del cuerpo, slo es signo exterior del relajamiento del espritu y del discurso. Valga, a la inversa, la actitud tensa, tanto del cuerpo como del espritu, como nota general de la situacin comunicativa no narrativa. En ella el hablante est en tensin y su discurso es dramtico porque se trata de cosas que le afectan directamente. Aqu el mundo no es narrado, sino comentado, tratado. El hablante est comprometido; tiene que mover y tiene que reaccionar y su discurso es un fragmento de accin que modifica el mundo en un pice y que, a su vez, empea al hablante tambin en un pice. Por eso, el discurso no narrativo es, por principio, peligroso; [...]. Hay Tiempo de comentar y hay Tiempo de narrar. As, hay tiempos gramaticales del comentar y del narrar. Lo mismo que el grupo de tiempos II est para relatar, as el grupo I est para comentar, para tratar de las cosas. Vamos, pues a llamarlo grupo de tiempos del mundo comentado y los tiempos, tiempos comentadores.No es posible mostrar la peculiaridad de la actitud del comentario en un prototipo de comentador tal como haba sido posible en el narrador. La escala de las situaciones comunicativas es muy amplia; va desde la confesin ms privada hasta la alocucin ms pblica, y no existe otro signo identificable inequvoco en el comentador que el ser alguien totalmente distinto da narrador. Por su compromiso podr conocrsele. No importa que est distrado o atienda a lo que dice; pero si no sale de su distraccin se expone a la burla, a que lo califiquen de soador. Como seal para que el oyente advierta que se trata de algo que le afecta directamente y que el discurso exige su respuesta, hablada o no hablada, el hablante hace uso de los tiempos del grupo I. Su funcin no consiste en mencionar un Tiempo, para qu iban a hacerlo? Para ello dispone el lenguaje de medios ms adecuados. La funcin de esos tiempos es la seal tua res agitur. Son, encareciendo la expresin, una seal de alarma: No se permite, o al menos no es adecuado, escuchar relajadamente. Los tiempos del grupo II, por el contrario, puede interpretarlos el lector o el oyente como seal de que le est permitido escuchar durante un rato o slo por un momento, con relativa participacin, es decir, con tensin laxa.

Si esta interpretacin es justa, podremos entonces volver a plantearnos la cuestin inicial: la obstinacin que pone el lenguaje en el uso de los tiempos va contra todas las leyes de la economa? No, sino todo lo contrario. Es en extremo econmica, pues para la economa del esfuerzo psquico no deja de ser importante si el hombre ha de usar de toda su concentracin ("primer grado de alarma") en cada comunicacin lingstica o, si alguna que otra vez, le est permitido relajarla ("segundo grado de alarma'"). Esto es til conocerlo en cada oracin. El derroche antieconmico en el uso de los tiempos es slo aparente y est al servicio de una economa superior.

Tambin la concordancia de los tiempos, que con tanta obstinacin se encuentra en los idiomas ms diversos, es econmica en extremo. Y es que si, por principio, est permitido pasar del narrar al comentar y del comentar al narrar, este paso, sin embargo, no debe poner en peligro la comprensin con un ritmo muy rpido. La concordancia de los tiempos, como limitacin combinatoria en una oracin compleja, est diciendo sencillamente que el lenguaje no ve con buenos ojos un cambio apresurado entre el mundo narrado y el mundo comentado y que el cambio slo lo permite, normalmente, al llegar a la frontera de la oracin. Al mismo tiempo queda as definible la frase (sentence, phrase) como unidad lingstica, que, segn la actitud comunicativa, es decir, en relacin con la distincin fundamental entre mundo comentado y mundo narrado, es unitaria.

mundo comentado

El captulo dedicado al presente aparece en todas las gramticas de forma semejante al captulo Prsent de la gramtica de Maurice Grevisse, Le Bon Usage. En el primer apartado se dice que el prsent designa el Tiempo presente; en el segundo, que designa un hbito; en el tercero, que designa acciones atemporales; en el cuarto y en los siguientes, para concluir, que puede designar cosas pasadas y futuras8. Hay mejor demostracin de que el tiempo presente no tiene nada que ver con el Tiempo? El presente es un tiempo, es el tiempo principal del mundo comentado y designa por ello una determinada actitud comunicativa. Lo mismo vale para los dems tiempos del mundo comentado. Por el momento dirijamos nuestra atencin con mayor inters a este tiempo, en el que aparece de manera particularmente ilustrativa lo peculiar del mundo comentado y del grupo de tiempos correspondientes. Como en este caso son varias las lenguas que muestran idnticas relaciones, permtasenos tomar los ejemplos de idiomas diferentes.

La seora Hamburger, al estudiar el "pretrito pico", ya ha advertido que lo normal es que contemos una historia, una novela o una novelita en Preteritum (en espaol: imperfecto y perfecto simple), pero que el contenido lo resumamos siempre en presente9. Esta observacin se confirma con sorprendente falta de excepciones desde los argumentos de la comedia plautina hasta los resmenes de obras de teatro y novelas contemporneas. Kte Hamburger ve en ello la confirmacin de sus sospechas, a saber, que el pretrito de la poesa pica no puede mentar el pasado. Por nuestra parte hemos de aadir la comprobacin, complementaria de las conclusiones de Kte Hamburger, de que tampoco el presente del resumen de un argumento puede ser mencin del Tiempo presente.

Ahora bien, alguien podra pensar que el uso del pretrito (imperfecto y perfecto simple) en un relato y del presente en el resumen tienen su explicacin en el hecho de que el pretrito menciona los propios sucesos del relato y que el presente, por el contrario, menciona los hechos del libro que tenemos ante nosotros. Esta explicacin no nos satisface, porque tambin se emplea el presente cuando el libro no est ni siquiera terminado ni ante nuestros ojos, por ejemplo, en el boceto literario. Andr Gide recoge en su diario, con fecha del 16-VII-1914, la nota siguiente:

Beau sujet de roman: la jeune fille qui va se marier contre le gr de ses parents avec quelqu'un dont le pass a prt redire. Peu peu elle parvient faire accepter son mari; mais c'est elle qui, tandis que la famille dcouvre ce mari de plus en plus de qualits, comprend qu'elle s'illusionnait10 sur son compte. Par fiert elle dvore toutes ses tristesses, ses dconvenues et se trouve d'autant plus seule, qu' prsent la famille prend le parti du mari, contre elle, et cause de l'habilet qu'elle a eue d'abord faire valoir son mari.*Si Gide hubiese llegado algn da a escribir esta novela, lo habra hecho (como en sus otras novelas( en los tiempos narrativos imparfait y pass simple. Los tiempos del boceto, por el contrario, son los del grupo I [...].

mundo narrado

Cuando e1 hablante emplea los tiempos del grupo II, el oyente sabe que ha de recoger la informacin como relato, pero ignora que haya de relacionarla con lo pasado. Tenemos que repetir esto una vez ms con toda claridad. La diferencia entre canta y cantaba no consiste en que a la informacin (semntica) "cantar" aadamos en un caso la informacin "en el presente" y en el segundo "en el pasado". En expresiones como "canta" y "cantaba", y slo sobre la base de los tiempos, no aprendemos absolutamente nada sobre el Tiempo del "cantar". Los tiempos presente e imperfecto (y los correspondientes en otros idiomas) nos estn informando ms bien sobre el modo como tenemos que escuchar. Nos dicen si el "cantar' va a ser comentado o narrado. Para el oyente es importante. Reaccionar de forma distinta de un caso al otro. El "cantar" comentado exige generalmente una determinada postura, actitud, inmediata: una opinin, una valoracin, una enmienda o cosa pareja. Si el "cantar" es empero "slo" narrado, no se impone adoptar una postura; puede ser aplazada o se puede, sencillamente, no adoptar ninguna. Hay tiempo para fumar la pipa o el cigarro hasta el final. La informacin que facilita el tiempo presente en la forma canta reza as: "Atiende, que te atae directamente!"; la forma cantaba nos facilita la informacin del imperfecto junto con los tiempos perfecto simple, pluscuamperfecto, etc.: "Ahora puedes escuchar con ms descuido!" Con ello la situacin comunicativa queda marcada cualitativamente. El mundo narrado es indiferente frente a nuestro Tiempo. Puede quedar fijado en el pasado por una fecha o en el presente o el futuro por cualquier otro dato. Esto no cambia para nada ni el estilo del relato ni la situacin hablada que le es propia, lo cual explica el que muchos narradores puedan hacer alarde de una indiferencia verdaderamente provocadora respecto del Tiempo. Es muy conocido el procedimiento de sustituir por unos puntos suspensivos el ao en que ocurren los sucesos de un relato. El ejemplo siguiente est sacado de un cuento de Edgar Allan Poe y vale por otros muchos; el cuento se titula La sin par aventura de Hans Pfahl: "Parece que el... del mes de... (no estoy seguro de la fecha), una inmensa multitud..." Y al comienzo del relato titulado Metzengerstein pregunta Poe: "El horror y la fatalidad han salido al paso por doquier y en todas las pocas. Por qu dar entonces una fecha a la historia que voy a contar?"

Puede decirse que estas palabras de Edgar Allan Poe manifiestan explcitamente lo que implcitamente contienen los tiempos del mundo relatado. Estn diciendo que no se mienta el mundo en que se encuentran el hablante y el oyente y en el que estn directamente a afectados; estn diciendo que la situacin hablada, reproducida en el modelo de la comunicacin, no es tampoco escena del suceso y que el hablante y el oyente, mientras dure el relato, son ms espectadores que personajes activos en el theatrum mundi aun cuando se contemplen a s mismos. Ambos prescinden de la existencia de hablante y del oyente.

Ahora bien; en lo que respecta a lenguas como el espaol y el francs que hacen la diferencia de los dos tiempos de la narracin, imperfecto y perfecto simple (imparfait y pass simple), ya se ha advertido algo de su peculiaridad, pero slo en aspectos aislados. Jean Pouillon en su libro Temps et roman conserva la correspondencia tiempo verbal - Tiempo, pero el imparfait del francs como tiempo del relato (de manera anloga a como hace Kte Hamburger para el Preteritum alemn( lo considera una excepcin. El imperfecto en la novela no tiene propiamente significacin temporal (de Tiempo), sino ms bien espacial: "nos aleja de lo que miramos". No est diciendo que el suceso haya pasado, porque, precisamente, el novelista nos quiere hacer participar en ese suceso. De esa forma llega Pouillon a la interesante consecuencia de que "el imperfecto de tantas novelas no significa que el novelista est en futuro de su personaje, sino sencillamente que no es ese personaje, que nos lo muestra"16. No hay duda que tiene razn; slo hay que lamentar el que Pouillon limite este resultado al imperfecto y slo en la novela.

Pero es que lo mismo vale para el perfecto simple (pass simple). De este tiempo dice el novelista Michel Butor en un ensayo: "es un pasado muy netamente cortado del hoy, pero que no se aleja, es un aoristo mtico". Es el tiempo que, por estar relatada en tercera persona, mejor le conviene a la novela17. Michel Butor al incluir el perfecto simple (pass simple) entre los tiempos del pasado paga tributo a la gramtica del bachillerato. Prescindiendo de esto, nos queda la interesante observacin de que el perfecto simple caracteriza un mundo que est "muy netamente" separado del nuestro y que ha sido desplazado al plano "mtico".

Todo esto, sin embargo, hemos de aadir nosotros, tiene validez no slo para el perfecto simple espaol y pass simple francs de la novela, sino para este tiempo en cualquier caso y para todos los otros tiempos del mundo narrado, pues siempre que estos se emplean, el hablante adopta el papel de narrador invitando al oyente a convertirse en escucha, con lo que toda la situacin comunicativa se desplaza a otro plano. Esto no significa desplazamiento de la accin al pasado, sino a otro plano de la conciencia, situado ms all de la cotidiana temporalidad.

No estara de ms, al llegar a este punto, recordar el trascendental estudio de Gnther Mller sobre la significacin del Tiempo en el arte de la narracin18. Gnther Mller llama la atencin sobre una verdad que, de tan evidente, pasa desapercibida: el Tiempo narrado es de otra especie que el Tiempo vivido; es "en un aspecto ms pobre, en otro, ms rico" (pg. 22), pues todo Tiempo relatado es Tiempo acumulado. Toda omisin es seleccin y toda seleccin, interpretacin. Qu alejados nos hallamos del Tiempo fsico! En su descripcin del Tiempo relatado piensa Gnther Mller en la literatura narrativa. Nosotros aadiremos que, naturalmente, la descripcin puede aplicarse a todo relato no literario. Nos lo confirma el resultado obtenido del examen de los tiempos (y no del Tiempo), segn el cual el mundo narrado con su Tiempo narrado no puede ser identificado con ninguna fraccin de Tiempo del mundo comentado o Tiempo vivido, y mucho menos, con la porcin de Tiempo llamada pasado. Los tiempos del mundo narrado estn, entre otras seales, para que la temporalidad del mundo comentado no tenga validez mientras dure el relato.

Como indicio de lo dicho srvanos el hecho de que en el mundo narrado no tiene aplicacin toda una serie de adverbios temporales. Ahora, hoy, ayer, maana son "traducidos" cuando estamos relatando y decimos entonces, en aquel tiempo, la vspera, al da siguiente. [...] Los adverbios temporales, lo mismo que los tiempos, se ordenan en dos grupos y nos informan, en primer lugar, si nos hallamos en el mundo narrado o en el mundo comentado. Para el lenguaje no existe en absoluto "el Tiempo". Existe el Tiempo del mundo narrado que nosotros llamamos, con Gnther Mller, Tiempo narrado y existe el Tiempo del mundo comentado, que, con Heidegger, podremos llamar temporalidad. Ambos rdenes temporales son cualitativamente diferentes. De manera anloga, en el lenguaje no existe en absoluto la clase de los adverbios temporales, sino que hay adverbios del Tiempo narrado y adverbios de la temporalidad. El paso de una a otra clase es un proceso de traduccin. Si alguna vez se prescinde de sta, se origina un fenmeno estilstico: el estilo indirecto libre; es decir, la ilusin de un discurso verdadero. Es una libertad potica que no deroga el uso idiomtico, sino que, ms bien, lo presupone.

[...] Podemos [trazar] un paralelo entre las literaturas narrativa y dramtica. Cuando se quiere transformar un relato en una obra dramtica, o una obra dramtica en un relato [...] hay que traducir. Ante todo, hay que traducir, con las personas, los tiempos, pues el relato est construido con los tiempos del mundo relatado y el drama con los del mundo comentado. Ambos campos de la literatura tienen, sin embargo, de comn que la accin relatada o representada queda eximida de la verdadera realidad y es conducida a la libertad del arte. Si esto es as, entonces tiene que existir una profunda comunidad entre los medios expresivos con ayuda de los cuales uno logra liberarse de la situacin. Estos son los medios que en la escena llevan al distanciamiento. [...] En el drama es imprescindible la representacin; en el relato, los tiempos. El drama no necesita tiempos propios para liberarse de la situacin (El "teatro pico" no emplea los tiempos del mundo narrado). En la representacin existe libertad suficiente Por el contrario, el relato no necesita de representacin. (Los buenos narradores no gesticulan). Los tiempos del relato son una especie de representacin. Disfrazan y alejan nuestro mundo cotidiano y nos liberan por algn tiempo de la coercin de la situacin. El mundo narrado es una escena. [...]

mundo narrado de los cuentos infantiles

El mundo de los cuentos infantiles es el mundo narrado por excelencia. En ningn relato somos tan distanciados de la situacin cotidiana como en el cuento infantil. En el cuento infantil todo es distinto del mundo cotidiano; por ello, el cuento infantil traza con ms firmeza que cualquier otro relato la frontera entre el mundo narrado y el mundo cotidiano. La introduccin y la conclusin del cuento corresponden generalmente a una frmula.

Se trata de a algo tan evidente que no es fcil figurarse un cuento que no empiece con la frmula rase una vez (u otra semejante). Este una vez (once, une fois, einmal) no es otro Tiempo, sino otro mundo; un mundo con un Tiempo propio (que se parece muy poco al Tiempo de los relojes( en el que, por ejemplo, un sueo puede durar siete aos. Esto tiene tambin validez en el caso de que en la frmula introductiva del cuento aparezca la palabra Tiempo: once upon a time... Hay un cuento ingls que diferencia netamente el Tiempo del cuento de nuestro Tiempo. Comienza as: Once upon a time, and a very good time it was, though it wasn't in my time, nor in your time, nor any else's time19. El una vez del comienzo es la negacin de nuestro Tiempo. Los cuentos se desarrollan "hace mucho tiempo"20. Una de las frmulas con que comienzan los cuentos espaoles hace ver que nuestro mundo cotidiano con su temporalidad queda burlado por el mundo del cuento infantil: rase que se era...En este ltimo caso la frmula introductora est toda en los tiempos verbales. Es caracterstico en esta como en todas las otras frmulas iniciales el imperfecto, el tiempo del mundo narrado. Este tiempo de la frmula inicial, seal comparable a los tpicos trois coups del teatro francs, est dicindonos que comienza el mundo relatado. Sin embargo, la seal del tiempo verbal se diferencia de los tres golpes del escenario francs en que todos los tiempos del cuento infantil contestan al aviso inicial como un eco continuo que nos recuerda siempre que ese mundo es diferente del que nos rodea inmediatamente y nos plantea problemas21.

Tras la seal 'rase que se era' slo el mundo del cuento tiene existencia durante cierto rato. Todo el que una vez ha contado cuentos a los nios sabe hasta qu punto stos pueden perderse en el mundo del relato. Y es que los nios han de aprender primero, precisamente en los cuentos, que, junto a su pequeo mundo vivido, existe un mundo meramente narrado. Esto es precisamente lo que les ensean los cuentos. Mientras no estn en condiciones de distinguir con seguridad entre el mundo narrado y el mundo "verdadero", es de importancia primordial que se les saque del mundo narrado por medio de signos claros y seguros. Por eso, la conclusin del cuento presenta generalmente una frmula tan elocuente como la introduccin.

[...] Con la frmula conclusiva se abandonan los tiempos del mundo narrado y en su lugar aparecen los del mundo comentado, en este caso el perfecto compuesto y el presente, ya que stos son los tiempos con que, seguidamente, el mundo "verdadero" pedir decisiones. Con estos tiempos tambin tiene el nio que adoptar a su modo pequeas decisiones.

[...] Esta conclusin no pertenece a un tipo determinado de cuentos, sino que puede aadirse a cualquiera. Es la seal que marca la frontera entre el mundo narrado del cuento y el mundo comentado [...].

Estos finales tienen como rasgo comn el sealar con claridad ms que suficiente la frontera del mundo narrado, lo cual puede hacerse de forma muy sencilla empleando la frmula Colorn colorado, este cuento ya se ha acabado [...]. Cualquiera que sea el texto de la frmula, sus tiempos son siempre los del mundo comentado. El cuento ya no es visto desde dentro, sino desde fuera. El narrador se escabulle de su papel y se convierte en el padre que tiene que ocuparse de hacer cosas, o en el to que pronto se ir de viaje.

Robert Petsch advierte que en muchas de las conclusiones se cita la palabra "cuento" o por lo menos se dice que se trata de un cuento. Esto es tambin seal de una situacin comentadora. [...]

Captulo IV

EL PASADO

perspectiva de la comunicacin

Hasta ahora hemos estudiado los tiempos segn el criterio de su pertenencia a uno de ambos grupos temporales con exclusin de lo peculiar de cada uno de los tiempos dentro de su grupo correspondiente. Pues bien, no hay que perder de vista, naturalmente, que cada uno de ambos grupos temporales est representado en el lenguaje no slo por un tiempo, sino por varios, variando su nmero de unas lenguas a otras. A esto es a lo que ahora vamos a dirigir nuestra mirada. Vamos a volver, pues, de la investigacin de tipo sintagmtico, conservando el criterio de la dicotoma de dos grupos temporales, a la dimensin paradigmtica del lenguaje.

Recordemos ahora la diferenciacin paradigmtica de los tiempos llamados simples y compuestos. Vemos que formas simples y compuestas se encuentran en ambos grupos y, evidentemente, no tienen mucho que ver con la organizacin del sistema de tiempos. Por eso nos desentendemos de este punto de vista. Pero Lucien Tesnire ha llamado la atencin sobre un paralelismo formal entre los tiempos simples y compuestos. Esto nos lleva a considerar no los tiempos simples y compuestos, sino ambos grupos segn un paralelismo formal. En efecto, en las lenguas ms diversas se ofrece un claro paralelismo entre las formas temporales del grupo I y del grupo II. Voy a ordenar los tiempos en ambos grupos segn formas paralelas [...]

Espaol

grupo temporal i

cantar

habr cantado

va a cantar

acaba de cantar

ha cantado

canta

grupo temporal ii

cantara

habra cantado

iba a cantar

acababa de cantar

haba cantado

hubo cantado

cantaba

cant

[...] Salta a la vista [...] un claro paralelismo de formas que en parte puede percibirse por el odo (semejanza de los morfemas r / (ra, etc.) y en parte proviene del paradigma del morfema llamado verbo auxiliar (va / iba, acaba / acababa). El paralelismo queda desequilibrado, sin embargo, en espaol (y anlogamente en otras lenguas romnicas) por una mayor abundancia de tiempos en el grupo II. Baste por ahora seguir el paralelismo hasta llegar a la zona de esta asimetra y decir que las dos formas haba cantado y hubo cantado son paralelas a ha cantado, y, de manera anloga, las dos formas cantaba y cant son paralelas a canta. A este reparto se llega a partir de los paradigmas del llamado verbo auxiliar haber en el que aparecen las formas ha, haba, hubo, y no los morfemas temporales de los otros tiempos asimtricos.

As pues, es evidente que los tiempos en sus grupos correspondientes designan la perspectiva comunicativa con la que nos orientamos tanto en el mundo comentado como en el mundo narrado. [...] En espaol y en las lenguas romnicas no existe el tiempo principal del relato, sino que el imperfecto y el perfecto simple constituyen ambos juntos el tiempo fundamental, ofreciendo ms o menos la misma frecuencia, es decir, un 80%.

Ahora bien, en cuanto al presente como tiempo fundamental del grupo I, se ha observado ms de una vez que puede muy bien concebirse como "architiempo"2 o como "tiempo con perspectiva cero"3. En esto estamos de acuerdo. El presente no facilita clase alguna de orientacin en el Tiempo, pero hemos de sealar una salvedad: el presente no es en modo alguno el architiempo o el tiempo cero en todos los casos, sino slo en el mundo comentado. Designa el punto cero justamente de este mundo comentado y del grupo temporal que le corresponde, pero no es indiferente frente a la diferenciacin fundamental entre mundo narrado y mundo comentado.

El mundo narrado tiene tambin por su parte un tiempo cero. [...]

En espaol, y en muchas otras lenguas, junto al presente como tiempo del mundo comentado se encuentra en paralelo formal la pareja imperfecto y perfecto simple. Lo mismo ocurre funcionalmente. Ambos tiempos son tiempos cero del mundo narrado. Tanto el uno como el otro designan el mundo narrado como tal sin contener orientacin temporal (de Tiempo) alguna. Naturalmente, se diferencian de otra manera. [...]

Los tiempos cero del mundo comentado y del mundo narrado son, adems, los tiempos que ms usamos al hablar, es decir, que nuestro discurso muestra generalmente absoluta falta de inters por una orientacin basada en perspectivas. El hablante y el oyente se contentan con la informacin sobre la actitud comunicativa.

Las cosas se presentan con otro cariz en los dems tiempos (que frente a los tiempos del nivel cero son mucho ms escasos) de ambos grupos. Aquellos designan la perspectiva comunicativa relativamente en cuanto al punto cero de los grupos temporales correspondientes. Se trata de perspectivas, que podemos llamar retrospectivas y prespectivas, y de sus matices. Estamos hablando entonces, de "pretemporalidad" y "postemporalidad", es decir, de Tiempo? Es que, entonces, los tiempos (algunos tiempos y estos los menos usados!) tienen algo que ver con el Tiempo? Se comprende que los fenmenos de retrospeccin y de prespeccin son a los que hay que atribuir el que los tiempos hayan equiparado a priori con el Tiempo. [...]

No creo que los tiempos en la perspectiva comunicativa sean formas ms temporales (de Tiempo) que en sus otras caractersticas. Al decir que los tiempos del lenguaje no tienen nada que ver con el Tiempo, no quiere esto significar que los tiempos nieguen el fenmeno extralingstico del Tiempo. Los procesos del mundo real se desarrollan en el Tiempo e incluso el discurso mismo es uno de esos procesos. Este tiempo fsico, mensurable, ya est presupuesto en el lenguaje al mismo tiempo que el mundo real. Es cosa que no tiene nada de particular; al fin y al cabo la palabra "hora" tambin presupone Tiempo. De la misma manera, tambin las perspectivas de retrospeccin y de prespeccin en algunos tiempos presuponen Tiempo.

Para hacerme entender mejor volvamos una vez ms a la diferenciacin bsica entre Tiempo narrado y temporalidad. Ni el uno ni la otra son Tiempo mensurable por el reloj. Por eso tampoco existe una "pretemporalidad" ni una "postemporalidad" esquemticamente imaginadas. La perspectiva comunicativa en el mundo narrado y en el mundo comentado es cualitativamente distinta en la proporcin en que el "Tiempo narrado" y la "temporalidad" sean tambin cualitativamente distintos. En el mundo narrado existe tambin un presente; pero no es el presente en que tengo que decidirme. Tambin hay un futuro; pero no es, con palabras de Heidegger, un "estar a la muerte"4. Y, finalmente, hay tambin un pasado; pero no es el pasado que me acucia, "qui me hante" (Sartre)5. No hay que entenderlo nicamente como un pasado ominoso y un futuro amenazador. Tambin los recuerdos agradables y "la noche sosegada / en par de los levantes de la aurora" pueden entenderse como posibles perspectivas comunicativas de esta temporalidad. Sin embargo, lo decisivo es la significacin existencial. Lo que ve la retrospeccin en el mundo comentado compromete y prejuicia. Lo que ve la prespeccin en el mundo comentado desafa como promesa o amenaza nuestras preocupaciones y ocupaciones, pues comentar es hablar comprometidamente. Esto vale tambin para la retrospeccin y la prespeccin. Para lo que no vale es para el mundo narrado.

La retrospeccin y la prespeccin son en el mundo comentado manifestaciones de compromiso; la retrospeccin y la prespeccin son en el mundo narrado manifestaciones de la libertad. El pasado, por ejemplo, que estoy narrando, como pasado narrado est ya transformado. Este pasado pueden ser "los buenos Tiempos aquellos" o "aquella mala racha que sufrimos"; como Tiempo narrado es menos penetrante y ha quedado despojado de su carcter de compromiso inmediato. [...]

En esto consiste la libertad del narrador que han conocido siempre los poetas picos y los narradores. Desde los tiempos de la famosa correspondencia de Goethe y Schiller7 a propsito de las caractersticas del poema pico, stas se han convertido en objeto de la crtica literaria. Goethe, en su carta del 19 de abril de 1797, le participa a Schiller una observacin que ha hecho respecto de la tcnica de la composicin: que uno de los rasgos fundamentales del poema pico consiste en un ir y venir constante. [...] Por ltimo, en su carta del 26 de diciembre de 1797, vuelve Schiller sobre el tema con estas frases famosas:

"La accin dramtica se mueve ante m; alrededor de la pica yo mismo me muevo, y ella casi parece estar queda. Segn mi opinin, en esta diferencia se encierran cosas importantes. Si los sucesos se ofrecen ante mi vista, mis sentidos me encadenan al presente, mi fantasa pierde su libertad, dentro de m va surgiendo y asentndose un continuo desasosiego; tengo que estar asido al objeto; se me niegan el examen a posteriori y la meditacin porque voy arrastrado por una fuerza exterior. Movindome en torno de los sucesos que no pueden sustraerse a mi arbitrio tengo la posibilidad de avanzar con paso desigual; puedo demorarme, segn mis necesidades subjetivas, ms o menos tiempo, puedo retroceder o adelantarme algunos pasos, etc. Todo esto se acuerda muy bien con el concepto de cosas pasadas, que pueden pensarse como quietas y tranquilas, y con el concepto de narracin, pues el narrador ya conoce la conclusin al principio y en el medio y, por consiguiente, todos los momentos de la accin tienen para l el mismo valor, conservando de esa forma continuamente una libertad serena".

[...] Wolfgang Kayser puede hablar de una "ley pica"9. Es una ley, o mejor dicho, un principio de la perspectiva narrativa que describe la actitud comunicativa del narrador omnisciente y, por ello, dueo de la situacin. La retrospeccin (por ejemplo, en forma de reproduccin del pasado) y la prespeccin (por ejemplo, al anunciar el desenlace de la historia) ponen de manifiesto al mismo tiempo que para el narrador no hay secretos y que ste es libre.

[...] As se ve que la retrospeccin y la prespeccin en la narracin son, ante todo, perspectivas narrativas. Al modificarse stas, se modifica tambin de la misma manera algo ms que la sucesin narrativa y el decurso temporal (de Tiempo) de la historia: se modifica la interpretacin del mundo narrado. [...]

narracin, pasado, verdad

El imperfecto, el perfecto simple y los otros tiempos del grupo II son, pues, seal de que nos encontramos ante una narracin. Su misin no consiste en anunciar que nos encontramos ante un pasado. Sera injustificado identificar lo narrado con lo pasado. Ambos conceptos no coinciden. Lo pasado podemos actualizarlo sin narrarlo e, inversamente, podemos narrar sin que se trate de lo pasado.

Nuestro comportamiento respecto del pasado no es cosa sencilla. Jean-Paul Sartre ha advertido que la polmica en torno al ser o no ser de lo pasado no agota el problema. Si lo pasado, segn Bergson y Husserl, es, o, segn Descartes, ya no es, todo va a parar a lo mismo al romperse el puente entre el pasado y el presente. [...] La respuesta de Sartre reza as: el pasado como pasado mo es componente de mi vida y de mi existencia actual: je suis mon pass10.

Me inclino a pensar que Sartre ha tendido un puente demasiado ancho entre el pasado y el presente. Existe no slo mi pasado; tambin hay un pasado intrascendental para m. No todo pasado pesa sobre mi existencia. Sartre, en cierta ocasin, pone con aquiescencia en boca de Heidegger la frase siguiente: "soy lo que digo"11. Por qu no combina esta frase con su propia frmula "yo soy mi pasado", para llegar a: "soy como digo el pasado"? Y es que puedo narrar el pasado, lo cual es a la vez un camino para liberarme de l neutralizndolo en el lenguaje narrativo. Mas tambin puedo comentar el pasado. Muchas lenguas han previsto un tiempo propio para comentar el pasado: el pretrito perfecto (o sus correspondientes en otros idiomas). El pasado que comento es siempre mi pasado y una porcin de mi existencia. Y precisamente porque me afecta a m lo comento. Aunque haya quedado atrs, es posible que para m est ms cerca que cosas presentes que no comento o cosas futuras que narro. La frontera estructural entre el mundo narrado y el mundo comentado pasa a travs del pasado y la cuestin que se planea es si, bajo estas condiciones, tiene algn sentido hablar "del" pasado. El lenguaje, en todo caso, no pone a nuestra disposicin una forma semejante de comunicacin. El lenguaje conoce dos clases de pasado: uno que es mo y del que trato como trato de las cosas que directamente me afectan en mi situacin comunicativa y otro del que me distancio a travs del filtro de la narracin. Quiz la vieja cuestin del ser o no ser del Tiempo pueda, tambin desde este punto de vista, llegar a una respuesta ms atinada.

Si quedamos en que no todo pasado es narrado, hemos de admitir, a la inversa, que no toda narracin est narrando pasado. Ya al principio de este libro citamos novelas que llevan su accin hasta el presente o que se desarrollan totalmente en el futuro, sin que por ello dejen de emplear los tiempos del mundo narrado. En las novelas utpicas aparece bien patente lo que tiene validez para la literatura de ficcin en general. El espacio ficticio de esta clase de literatura no es el pasado. Incluso cuando encontramos en una novela una fecha que corresponde a la Edad Media, ni siquiera sabemos si se trata, para decirlo con palabras de Paul Claudel, de una moyen ge de convention12. En principio, y mientras no se seale expresamente lo contrario, se trata de una Edad Media ficticia porque es una Edad Media narrada. Pero, naturalmente, podemos encontrarnos ante el caso de una novela histrica que nos lleve a identificar esta Edad Media narrada con aquella Edad Media admitida como verdadera por el conocimiento de sus fuentes, por la correspondencia con los hechos histricos conocidos y por otros medios estilsticos. [...]

Como puede observarse, los tiempos del mundo narrado por s mismos no dicen nada al oyente o lector sobre la veracidad o la ficcin de la narracin. La una o la otra hay que deducirlas de informacin adicional. Si la narracin es, de todas formas, verdad y no ficcin, es que se refiere a cosas pasadas y como "historia verdadera" tiene, por consiguiente, que estar documentada y tambin tiene que haber dado ocasin a la experiencia, la observacin o haber sido escuchada de labios de otra persona. De este tipo son la mayora de las narraciones de la vida cotidiana. Cuando cuento un pequeo suceso del que he sido partcipe o un largo viaje no suelo colocar a mis oyentes ante un difcil acertijo, es decir, no necesitan averiguar si la narracin es verdadera (lo que, entonces, significa pasada) o si ha sido inventada (lo que significa indiferente respecto del Tiempo). Lo ms probable es que la narracin sea verdadera. Pero de esto no se entera el oyente por los tiempos, sino por medio de indicios y gracias al conocimiento general de que la narracin ficticia (se me permitira llamarla engaosa?) puede darse a conocer por una disposicin especial de la situacin comunicativa: por una sonrisa, una exageracin, el tono de la voz del narrador o por la obra impresa unida a las caractersticas genricas de los gneros literarios admitidos como ficticios. En el caso de faltar esa disposicin (por ejemplo, cuando el novelista quiere hacerse pasar por cronista( se borra la frontera entre la verdad y la ficcin del relato. Es cosa que saben los novelistas que, desde siempre, se han complacido en jugar con la verdad. Para la literatura de ficcin ms antigua puede formularse ms o menos este principio: cuanto ms ficticia sea la historia tanto ms se protestar de la verdad. La localizacin cronolgica del relato a base de fechas que sitan la accin en el pasado ha sido una de las formas preferidas de protestar de la verdad hasta que los narradores, bajo el signo del realismo, han advertido que su empeo en hacer creer en el pasado puede llevar a un anquilosamiento del gnero y que es preferible el intento de narrar el presente, pero narrarlo como si se comentase. El juego con la verdad, que se encuentra en la literatura narrativa de todas las pocas y de todos los pases, es la prueba ms segura de que no es tan fcil manipular la verdad como lo sera si pudiese leerse en los tiempos. Los tiempos, lo mismo que el lenguaje en general, son indiferentes respecto de la verdad. Por igual razn, y como tiempos de la narracin, tampoco dicen si el mundo narrado es un mundo que queda en el pasado o es un mundo inventado. El que quiera saberlo ha de prestar odo a otras seales. Si, a pesar de ello, sigue incierto, tiene que comentar el relato. A esto se llama crtica histrica.

[...] As pues, llegamos al siguiente resultado: los tiempos no tienen nada que ver con la verdad y no orientan en absoluto sobre la cuestin de si un relato es verdadero y pasado o imaginado y no pasado. El lmite que separa poesa y verdad no coincide con el lmite que separa el mundo narrado del mundo comentado. El mundo comentado tiene su verdad (lo contrario de la cual es el error o la mentira) y el mundo narrado tiene tambin su verdad (lo contrario de la cual es la ficcin). [...]

el perfecto compuesto del espaol

y el "passato prossimo" del italiano

El perfecto compuesto del espaol y el passato prossimo del italiano no presentan nuevos problemas fundamentales en la materia tratada hasta ahora. Se trata, igualmente, de tiempos retrospectivos del mundo comentado. [...]

Alarcos Llorach identifica el perfecto simple, sin abandonar, por otra parte, la adscripcin temporal (de Tiempo) a un "pasado absoluto", como tiempo de la narracin. En cuanto al perfecto compuesto, lo sigue identificando con el concepto de pasado cercano al momento presente, rechazando la explicacin de Gili Gaya, segn la cual el perfecto compuesto es subjetivo frente al perfecto simple objetivo44. Esta ltima interpretacin no es tan equivocada como Alarcos Llorach pretende, siempre que se entienda el concepto de subjetividad en el sentido de compromiso, que es caracterstico para la situacin del comentario.

Captulo V

EL SISTEMA METAFRICO TEMPORAL

metforas temporales de la validez limitada

La divisoria estructural que en el sistema de los tiempos corre entre el grupo temporal del mundo comentado y el grupo temporal del mundo narrado se nos ha descubierto al estudiar la concordancia de los tiempos. Hemos realizado nuestra investigacin sobre el espaol y el francs concibindola como representativa para estudios que sigan la misma direccin en el campo de otras lenguas romnicas y germnicas. Todas las lenguas de las familias romnica y germnica (adems de muchas otras lenguas) presentan una concordancia de tiempos que ha de entenderse como limitacin combinatoria de stos fuera de su grupo temporal. Pero el mantenimiento de la concordancia no constituye en ningn idioma una imposicin ineludible en el sentido de que su infraccin atente contra su gramtica. Es fenmeno que ocurre y no sin frecuencia. Esas desviaciones las hemos calificado provisionalmente de excepciones y hemos prescindido de ellas. De todas formas, este procedimiento presentaba la desagradable consecuencia de que, con la conciencia tranquila, no podramos convertir en tesis la comprobacin de la dicotoma estructural del sistema de tiempos, sino que tenamos que dejarla en la categora inferior de hiptesis. En este captulo y dentro de un marco ms dilatado nos ocupamos tambin de esas excepciones. Si nuestra hiptesis es correcta, debe ser lo bastante fuerte pera incluir en la explicacin todas las excepciones. Si no es capaz de ello, hay que abandonarla. Pero pudiendo explicarlas, quedar ipso facto despojada de su carcter hipottico para valer de tesis respecto de las lenguas para las que esto se sostenga expresamente.

De hecho, la concordancia de los tiempos se quebranta con frecuencia y no slo en el sentido de que una oracin que comienza por un tiempo del grupo I sigue con un tiempo del grupo II, o viceversa, sino adems, en el sentido ms amplio de que en un texto, que segn su grupo temporal es homogneo, se intercala un tiempo o algunos tiempos del otro grupo. En ambos casos la conciencia perceptiva debe saltar rpidamente de un grupo al otro. Qu consecuencias comporta esto?

Voy a explicarme con un ejemplo. Como ya hemos observado la concordancia en la lengua francesa, los ejemplos siguientes, aparte de ocasionales excepciones, vamos a tomarlos tambin del francs. En primer lugar, echemos una ojeada a un texto del diario de Andr Gide en el que el autor recoge una visita de Claudel describiendo su figura y empleando para ello los tiempos del grupo temporal I: Paul Claudel est plus massif, plus large que jamais; on le croirait vu dans un miroir dformant; pas de cou, pas de front; il a 1'air d'un marteau-pilon... (19 nov. 1912). Entre las formas del prsent, surge de repente un conditionnel, o sea un tiempo del grupo II. Evidentemente, ste no tiene la intencin de introducir otra perspectiva temporal (de Tiempo) y se refiere a la misma situacin que en la proximidad del conditionnel se designa con el presente. Qu hubiera cambiado si Gide hubiese escrito: on le croit vu dans un miroir dformant? La descripcin no cambiara como tal, pero su efecto sera distinto, ya que la descripcin de Claudel como "martillo piln" es, naturalmente, una caricatura (y por ello es tan acertada). Si Gide hubiera introducido esta caricatura por medio del presente, la imagen deformada sera mentada completamente en serio y el tono dejara or inflexiones malvolas. El conditionnel, por el contrario, suaviza la deformacin y la descarga, en cierto modo, de seriedad; muestra por un momento la caricatura para borrarla inmediatamente. La oracin queda limitada en su validez y no ha de entenderse como afirmacin o definicin, sino como impresin y esquema. Tal es la funcin del condicional. No es un tiempo del mundo narrado ni el tiempo prespectivo de este grupo, porque ni narra ni mira hacia delante; pero tampoco se ha convertido sin ms ni ms en un tiempo del mundo comentado. Est entre ambos u participa de los dos. De esa forma puede expresar un matiz que nosotros vamos a llamar el matiz de la validez limitada. Cmo ha de entenderse esto? Los tiempos del grupo II son, sin duda, los tiempos de la narracin. Qu tiene que ver el narrar con la validez limitada? No podemos despachar el problema de pasada enumerando sencillamente una serie de funciones adicionales que tuviesen los tiempos del grupo II, como aqu el condicional, adems de la suya propia narrativa. Sera el camino ms seguro para equivocar la solucin del problema. Cada tiempo tiene una forma y con ella una sola funcin, prescindiendo de homnimos ocasionales de formas aisladas.

Volvamos de nuevo nuestra mirada al breve pasaje del diario de Andr Gide. En este fragmento el conditionnel es el nico tiempo del grupo II. El texto entero presenta slo tiempos del grupo I. El conditionnel es, pues, un intruso. Ya se discuta si el conditionnel atenta en este caso contra la concordancia de los tiempos, o si el psasaje ha de entenderse como una oracin, tal como parece indicarlo la puntuacin de Gide, o como dos, el caso es que el lector ha de saltar rpidamente del grupo I al grupo I y luego otra vez al grupo I. Lo que ahora cuenta es el valor expresivo que el conditionnl tiene en el texto. Se trata de un pasaje en el que ningn tiempo narrativo tiene lugar adecuado proqeu se comenta la figura de Claudel sin intencin alguna de narrar una caricatura. El conditionnel como tiempo del grupo II no est, pues, propiamente en su lugar: est desplazado en un texto extrao, trasplantado a una situacin de otra especie. Puede decirse que ha sido transferido: por ello lo concebimos como metfora temporal.

Este concepto vamos a comprenderlo en estricta analoga con el concepto semntico de metfora. Qu es una metfora? Una metfora es una palabra en un contexto extrao. El contexto extrao determina la palabra en un sentido que a partir de su propia significacin no es previsible. A partir de la mera significacin de la palabra llave no se ve cmo pueda cerrar un corazn: "...que tu corazn y el mo / se encierran con una llave". Anlogamente, en los tiempos del mundo narrado no puede verse que con su ayuda pueda limitarse la validez de un discurso. Esto ocurre solamente cuando se les transfiere, traslada, a una situacin y a un contexto que estn caracterizados inequvocamente por el otro grupo temporal.

En semntica el mundo de las palabras es muy dilatado y por ello es prcticamente ilimitado el nmero de las posibles metforas. En sintaxis el margen de la metfora formal es mucho ms restringido. Naturalmente, no existen slo las metforas temporales que se desplazan como tiempos del grupo II a un contexto o una situacin del grupo I. A su vez, tambin es posible la metfora en sentido inverso: un tiempo del grupo I puede desplazarse a un contexto o una situacin narrativa. De esto hablaremos ms adelante. En primer lugar estudiemos slo la metfora segn el desplaza-miento de II a I.

Volvamos a fijarnos por un momento en las metforas semnticas que empleamos en el habla cotidiana. Si una palabra entra como metfora en un contexto extrao, no se convierte con ello en una palabra nueva. La llave que cierra los corazones sigue siendo una llave que en la prxima ocasin puede cerrar la puerta de casa. Precisamente por eso una metfora es algo especial. En la metfora se mantiene la tensin entre la significacin propia (entendida como expectativa de una determinacin) y la determinacin verdadera en el contexto concreto, la cual es de sentido opuesto a la expectativa. Esa tensin constituye el encanto de la metfora. Y si la metfora no se ha escuchado con demasiada frecuencia, toda metfora es un hecho estilstico.

Lo dicho vale tambin con rigurosa analoga para las metforas temporales. No es que emigren olvidadas de su patria a un pas extrao, sino que llevan su mundo consigo. La metfora temporal del grupo II que se sita en el confn del grupo I conserva en l algunos caracteres esenciales de su grupo propio. De manera anloga, el tiempo del grupo I, cuando traspasa las inmediaciones del grupo II, conserva los caracteres peculiares que le corresponden como tiempo propiamente adscrito al mundo comentado. As pues, las metforas temporales ni son simplemente comentadoras ni simplemente narrativas, sino que son tiempos que conducen la tensin entre ambos campos temporales. Son notas de virtuoso en el instrumento del lenguaje. Por eso tiene sentido decir de cada metfora temporal que crea un hecho estilstico, siempre que no se la haya odo con demasiada frecuencia. Tambin las metforas temporales pueden empalidecer, apagarse. El modo de empalidecer es la gramaticalizacin.

El concepto de metfora temporal presupone que morfemas como, por ejemplo, los morfemas temporales, tienen significacin en el sentido en que la semntica habla de significacin refirindose a los lexemas. Slo lo que tiene significacin puede convertirse en metfora. Este presupuesto yo quisiera confirmarlo expresamente una vez ms en estas lneas. De ello se deduce que entre la semntica y la sintaxis no corre frontera fundamental.

La existencia de metforas temporales explica tambin la razn de que se desplacen los tiempos de las distintas lenguas, a pesar de la relativa constancia de las categoras fundamentales de las situaciones comunicativas y as no podamos equiparar los tiempos de los idiomas particulares. De la misma manera que las metforas semnticas, que son con frecuencia los abanderados de un cambio de significacin, las metforas temporales pueden tambin hacerse habituales y, por una cierta repeticin, arrastrar consigo un reajuste del sistema temporal. Entonces es el momento de que intervenga la lingstica histrica (lo mismo que la historia de la literatura).

[...] El sistema metafrico de los tiempos no debe limitarse [...] a algunos tiempos, ni debe hacerse dependiente [...] de la asociacin con un adverbio temporal (de Tiempo) de otra clase. El contexto que constituye la metfora puede ser de cualquier clase.

el condicional, metfora temporal

A la vista del texto de Gide ya hemos tratado de un conditionnel (on croirait) que funciona como metfora temporal. Ahora vamos a seguir ocupndonos del problema para intentar abarcar todas las metforas temporales posibles a base de este tiempo, lo cual no quiere decir agotarlas. Las metforas temporales difieren entre s segn el verbo portador de la metfora temporal y segn el contexto en que ste aparece. Por consiguiente, el sistema metafrico temporal es el dominio del matiz. Como es difcil que dos matices se equiparen, aqu slo podemos tratar de revisarlos con vistas a establecer una tipologa. As se hace inevitable cierta simplificacin que parece justificada, debido a que su objeto principal va dirigido a llamar la atencin sobre el fenmeno de la metfora temporal. La interpretacin de las distintas metforas temporales y de sus matices expresivos puede dejarse a la observacin personal.

La lingstica francesa se ha enzarzado en una larga polmica en torno al conditionnel francs: Hay que entenderlo como tiempo o como modo? Como en esta polmica bajo el trmino de tiempo verbal se entiende Tiempo, y bajo el trmino de modo no se entiende nada concreto, podemos darla por concluida. Con la diferencia establecida entre tiempos y metforas temporales y con algunas consideraciones ms (V. pgs. 296 y ss.), la discusin sobre tiempos y modos es cosa superflua. Todos los tiempos son modos y ningn tiempo es modo: el resultado siempre es el mismo porque, de todas formas, el concepto de modo no dice nada.

Voy a tomar otros ejemplos del diario de Andr Gide. El pasaje siguiente constituye un buen ejemplo de rotura de la concordancia porque se trata de un perodo: Pour moi je crains toujours (un peu mystiquement encore, je l'avoue) de renforcer la position de l'adversaire en mettant l'injustice de mon ct. Et puis de toute manire, et lorsqu'elle amnerait ma victoire, l'iniquit m'est intolrable; j'aime encore mieux en tre victime...* (1-IX-1931). El matiz del conditionnel se reproduce en espaol con el subjuntivo trajese. Valga esto como breve indicacin de que otras muchas lenguas, entre ellas el espaol, conocen instrumentos lingsticos para expresar matices anlogos.

El apunte siguiente del diario de Gide est redactado en una angustiosa poca de guerra (25-X-1916):

Du train dont nous allons, il se formera d'ici peu un parti germanophile en France, et qui se recrutera non point parmi les anarchistes et les internationalistes, mais parmi ceux qui se trouveront contraints de reconnatre la constante supriorit de l'Allemagne. Ils estimeront avec raison qu'il est bon, qu'il est naturel, que ce soit la supriorit qui gouverne. Et peut-tre songeront-ils que quelque chose, en France, reste suprieur cette supriorit mme; mais, hlas! ce quelque chose de divin reste impuissant et muet. L'Allemagne saurait-elle le reconnatre, ce quelque chose? Chercherait-elle l'touffer? Ou ne consentirait-elle pas au contraire le mettre en valeur?... Mettre en valeur la prcellence de l'ennemi! Quelle chimre! Et mme ce quelque chose souffrirait-il d'tre mis en valeur par l'ennemi?**El texto por su naturaleza general tiene el carcter de comentario. A Andr Gide le preocupa la situacin de la guerra y el desarrollo futuro de las cosas. Mira hacia delante. As pues, el tiempo predominante es primeramente el futuro; luego, progresivamente, sus consideraciones caen en el campo de la hiptesis. El carcter hipottico de la segunda mitad del texto se expresa con frecuencia: semnticamente por medio de un peut-tre; sintcticamente por la forma interrogativa de las oraciones y adems por la metfora del condicional. El futuro se prolonga por medio del tiempo paralelo del grupo temporal II. La prespeccin no se altera con ello, pero Andr Gide expresa con este cambio dentro del grupo temporal la duda sobre la viabilidad de sus argumentos, preguntndose sobre su validez y presentando sus profecas con toda clase de reservas. No hay duda de que en este caso las formas del conditionnel no estn encajadas en un contexto de tiempos del grupo I, pero toda la situacin del texto es tan inequvocamente comentadora que el conditionnel hace de metfora temporal.

Otro ejemplo hace ver que Gide coloca y diferencia sus metforas conscientemente. En Sainte-Beuve se lee una frase del poltico Sieys que reza: la saine politique n'est pas la science de ce qui est, mais de ce qui doit tre. A Gide le choca la frase y aade y corrige: Sieys entend: de ce qui devrait tre (16-VI-1932). Claro est que Gide no quiere relacionar esta opinin con otro Tiempo, sino atenuar el carcter categrico de la expresin del poltico. Tambin en este caso la metfora temporal delimita la validez. Y es que la limitacin de la validez no tiene su origen en una posible peculiaridad del conditionnel, sino slo en el hecho de que, en este caso, un tiempo del grupo II est encajado en un texto inequvocamente comentador. Tambin podra ser otro tiempo de este grupo.

Con ms evidencia, pero tambin de forma ms esquemtica, aparece el conditionnel como metfora temporal en el estilo periodstico. Georges y Robert Le Bidois lo llaman conditionnel "des dires"3: Paul Imbs, conditionnel " l'information hypothtique"4. Tiene el valor expresivo del dicitur: le ministre prparerait une confrence de presse ( 'parece que el ministro prepara una declaracin'. Tambin en este caso hay que decir en primer lugar que el valor expresivo (noticia no confirmada) no le corresponde al tiempo como tal, sino slo como metfora temporal. La condicin para reconocerla es, pues, que ese conditionnel aparezca en un texto comentador, condicin que desaparece aplicando el desafortunado mtodo de explicar la sintaxis sobre ejemplos formados a base de oraciones aisladas. Por eso me limito a uno solo, pero colocndolo en un contexto bastante largo. Elijo un texto de un peridico muy viejo, el Journal de Paris del 1 de enero de 1813. Se trata de una noticia transmitida desde Londres por un corresponsal:

Il est triste d'entendre nos ministres et leurs adhrents parler mme en ce moment de leur espoir d'influencer la cour de Vienne, et de leur confiance dans la mission de lord Walpole. Est-il rien de plus puril qu'un tel langage? Ils n'ont pas honte d'mettre l'opinion qu'un jeune homme sortant de l'cole doit effectuer un changement dans les conseils de l'empereur d'Autriche. Si nous pouvons mme en juger d'aprs le ton lev que prennent les journaux la solde des ministres, ceux-ci espreraient que Franois ira jusqu' dshriter son petit-fils*El contexto, por sus caractersticas, puede considerarse como una unidad: se comenta la misin poltica de lord Walpole. Los tiempos son el prsent y el futur. Se intercala un conditionnel, incluso rompiendo las concordancias de los tiempos en la oracin. Este tiene el valor expresivo de una sospecha basada en ciertos indicios (Si nous pouvons mme en juger d'aprs le ton lev...), con lo que limita la veracidad de la noticia. Esta es la funcin del conditionnel como metfora temporal. Con ello pierde su categora de tiempo prespectivo del grupo II, pero conserva su carcter de tiempo narrativo. Justamente de la tensin establecida entre el carcter propiamente narrativo de este tiempo y la determinacin del tiempo por el contexto comentador se produce el matiz de metfora temporal. La limitacin de la veracidad no llega al extremo de dar por no vlida la noticia, pero la validez queda, de hecho, muy limitada. En todo caso, el hablante no se hace responsable de la exactitud de la noticia.

La limitacin de la validez es corriente no slo en el discurso precavido, sino tambin en el discurso corts. Quien quiere ser corts no dice: je veux vous demander, sino ms o menos je voudrais vous demander; tampoco se expresa con je ne sais pas vous dire, sino con je ne saurais pas vous dire. No pregunta: Avez-vous de la monnaie?, sino Auriez-vous de la monnaie? El matiz de la cortesa surge de la validez limitada que al mismo tiempo constituye una obligacin tambin limitada. El oyente no debe ser comprometido si l mismo no lo quiere. Est de ms seguir aadiendo ejemplos. El conditionnel de cortesa est tan extendido y es tan familiar que en este caso es cuando con mayor facilidad puede caerse en la tentacin de pasar por alto el sistema metafrico de los tiempos. De forma anloga a como ocurre con el sistema metafrico semntico podemos a veces considerar el conditionnel de cortesa, sobre todo cuando se ha convertido en una frmula, como una metfora temporal muerta (ex-metfora).

El condicional de cortesa se encuentra en los idiomas ms diversos. Por eso puede traducirse sin temor: J'aimerais savoir...; Me gustara saber...; Gostara de saber...; I would like to know...; Ich wrde (mchte) gerne wissen... El carcter formulario del condicional de cortesa explica tambin la razn de que las condiciones del contexto queden en este caso atenuadas. Este condicional no necesita quedar encajado en un contexto que contenga muchos tiempos del grupo I; basta como contexto una insinuacin o una situacin no lingstica. El mismo fenmeno est comprobado en las metforas semnticas; cuanto ms descoloridas ms independientes se vuelven del contexto.

el imperfecto, metfora temporal

El imperfecto como metfora temporal est menos expuesto al peligro de convertirse en frmula y de perder color como metfora. Por eso es tanto ms fcil que pase desapercibido, sobre todo aplicando el mtodo fatal de exponer los tiempos en frases que, recogidas con celo, se han desprendido de sus situaciones habladas y contextos naturales. Este es el camino ms seguro de hacer irreconocibles las metforas temporales, pues, por principio, el contexto hace la metfora. En el contexto es donde menos debe ahorrarse cuando se trata de metforas. Y esto vale tanto para las metforas temporales como para las metforas semnticas.

Voy a explicarme otra vez con un ejemplo tomado de la literatura francesa contempornea. Se trata de un pasaje de Plume voyage, de Henri Michaux5, que, en conjunto, debe considerarse como prosa lrica compuesta en los tiempos del grupo I (prsent, pass compos, futur). No hay que concebirlo como narracin sino como, parbola potica. En este texto en prosa, que segn sus tiempos hay que adscribirlo sin duda alguna al mundo comentado, se introducen algunos tiempos de la narracin. Prescindo del pass simple fut que comentar despus. Prestamos particular atencin a los tiempos del grupo II (13 imparfaits, 1 plus-que-parfait) que con la insistencia de un estribillo caracterizan las respuestas de Plume y corren por toda la pieza como un leit-motiv. Tambin importa el valor situacional de los tiempos en toda la pieza, por le que la ato sin abreviar.

Plume ne peut pas dire qu'on ait excessivement d'gards pour lui en voyage. Les uns lui passent dessus sans crier gare, les autres s'essuient tranquillement les mains son veston. Il a fini par s'habituer. Il aime mieux voyager avec modestie. Tant que ce sera possible, il le fera.

Si on lui sert, hargneux, une racine dans son assiette, une grosse racine:

"Allons, mangez. Qu'est-ce que vous attendez?

(Oh, bien, tout de suite, voil".

Il ne veut pas s'attirer des histoires inutilement.

Et si la nuit on lui refuse un lit:

"Quoi! Vous n'tes pas venu de si loin pour dormir, non? Allons, prenez votre malle et vos affaires, c'est le moment de la journe o l'on marche le plus facilement.

(Bien, bien, oui... certainement. C'tait pour rire naturellement. Oh, oui, par par plaisanterie".

Et il repart dans la nuit obscure. Et si on le jette hors du train:

"Ah! Alors vous pensez qu'on a chauff depuis trois heures cette locomotive et attel huit voitures pour transporter un jeune homme de votre ge en parfaite sant, qui peut parfaitement tre utile ici, qui n'a nul besoin de s'en aller l-bas, et que c'est pour a qu'on aurait creus des tunnels, fait sauter des tonnes de rochers la dynamite et pos des centaines de kilomtres de rails par tous les temps, sans compter qu'il faut encore surveiller la ligne continuellement par crainte des sabotages, et tout cela pour

(Bien, bien. Je comprends parfaitement. J'tais mont, oh, pour jeter un coup d'il! Maintenant, c'est tout. Simple curiosit, n'est-ce pas. Et merci mille fois".

Et il s'en retourne sur les chemins avec ses bagages.

Et si Rome il demande voir le Colise:

"Ah! Non. Ecoutez, il est dj assez mal arrang. Et puis Monsieur voudra le toucher, s'appuyer dessus, s'y asseoir c'est comme a qu'il ne reste que des ruines partout. Ce fut une leon pour nous, une dure leon, mais l'avenir, non, c'est fini, n'est-ce pas.

(Bien! Bien! c'tait Je voulais seulement vous demander une carte postale, une photo, peut-tre si des fois".

Et il quitte la ville sans avoir rien vu.

Et si sur le paquebot, tout coup le Commissaire du bord le dsigne du doigt et dit:

"Qu'est-ce qu'il fait ici celui-l? Allons, on manque bien de discipline l, en bas, il me semble. Qu'on aille vite me le redescendre dans la soute. Le deuxime quart vient de sonner".

Et il repart en sifflotant, et Plume, lui, s'reinte pendant toute la traverse.

Mais il ne dit rien, il ne se plaint pas. Il songe aux malheureux qui ne peuvent pas voyager du tout, tandis que lui, il voyage, il voyage continuellement.*Este magnfico fragmento de prosa quedara notablemente empobrecido sin los cuatro o cinco tiempos del mundo narrado que se cuelan en el texto, precisamente en las respuestas (con excepcin de la primera) que disponen el texto como dividido en estrofas. Para comprender estos tiempos hay que comprender todo el texto. Tambin debera conocerse algo de Henri Michaux o por lo menos de la figura de Plume. En la obra de Michaux, Plume es un personaje lrico, encarnacin de los seres pequeos marcados por el destino, que recorre como peregrino siempre maravillado un mundo poderoso y enemigo. Su signo es la modestia: Il aime mieux voyager avec modestie. Y muestra de esta modestia que se doblega siempre ante la fuerza de los poderosos son las respuestas entrecortadas del asendereado Plume y los tiempos del mundo narrado: C'tait pour rire naturellement... ( J'tais mont, oh, pour jeter un coup d'il (Bien! Bien! c'tait Je voulais seulement vous demander Son tiempos de modestia que en este fragmento tienen valor de parbola. Tan extraos son los tiempos del mundo narrado en un fragmento del mundo comentado como es extraa la modestia de Plume entre las violentas increpaciones de las personas eficientes.

As pues, existe en francs un imparfait de modestia y (ms raro) un plus-que-parfait de modestia. Ha sido con bastante frecuencia reconocido en francs y en otras lenguas, peor nunca se ha identificado como metfora temporal: puede denominrsele tambin metfora temporal de la discrecin, cortesa o timidez. Me decido por la denominacin de metfora temporal (imparfait, imperfetto, etc.) de modestia significando con ella todo el margen de matices entre la discrecin y la timidez. Aparece no slo en literatura, siendo muy frecuente en la lengua habitual cuando el hablante quiere expresarse con modestia. Una pregunta de este tipo suele ser: Quera preguntarle... Si queremos traducir esta oracin a otras lenguas conservando el matiz, podemos sin aprensin conservar el tiempo y decir: Je voulais vous demander..., Volevo chiedere..., Vinhamos fazer um pedido..., I wonted to ask you...

[...] Vemos en [...] ejemplos en que se acumula la cortesa que el imperfecto y el condicional pueden aparecer seguidos como metforas temporales. Ambos tienen en comn el limitar la validez del propio discurso, pero se diferencian en grados y matices, ya que el condicional confiere ms bien un tono de cortesa y el imperfecto, de modestia.

Mas partiendo de la estructura del sistema temporal, no es posible predecir qu matiz presente en cada caso particular un imperfecto (o pluscuamperfecto) como metfora temporal. Para ello hace falta conocer, por una parte, el verbo y, por otra, el contexto y la situacin. Conociendo el sistema temporal slo se puede predecir que, de alguna manera, se limita la validez del discurso. Una situacin totalmente distinta crea un matiz totalmente distinto. [...]

El imperfecto como metfora temporal puede llevar consigo una limitacin an ms fuerte que en el discurso carioso, corts o modesto. Vuelvo a explicarme a la vista de un texto literario, sin dudar una vez ms en presentar una larga cita por razn de una sola metfora temporal. El contexto debe ganar relieve para que el imperfecto sea claramente reconocible en su aislamiento.

La tirada de Pirro en la escena sptima del acto tercero de Andromaque, la tragedia de Racine, va a ser nuestro ejemplo. Pirro quiere casarse con Andrmaca. La declaracin es al mismo tiempo una amenaza. La suerte de Andrmaca y de su hijito est en juego. Podemos decir que en este fragmento se comenta esa suerte. Los tiempos de la tirada son los del mundo comentado: prsent, futur y futur prochain (je vais faire clater). Solamente un tiempo del mundo narrado, un imparfait, es elemento extrao en cuadro tan armnico:

Madame, demeurez.

On peut vous rendre encor ce fils que vous pleurez.

Oui, je sens regret qu'en excitant vos larmes

Je ne fais contre moi que vous donner des armes;

Je croyais apporter plus de haine en ces lieux.

Mais, madame, du moins tournez vers moi les yeux:

Voyez si mes regards sont d'un juge svre,

S'ils sont d'un ennemi qui cherche vous dplaire.

Pourquoi me forcez-vous vous-mme vous trahir?

Au nom de votre fils, cessons de nous har.

le sauver enfin c'est moi qui vous convie.

Faut-il qu'en sa faveur j'embrasse vos genoux?

Pour la dernire fois, sauvez-le, sauvez-nous.

Je sais de quels serments je romps pour vous les chanes;