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Dick idazlearen ipuina, filmaren oinarria

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    MINORITY REPORTPhilip K. Dick

    El primer pensamiento que tuvo Anderton al ver al joven fue: Me estoy poniendo calvo,gordo y viejo. Pero no lo expres en voz alta. En su lugar, ech el silln hacia atrs, seincorpor y sali resueltamente al encuentro del recin llegado extendiendo rpidamente lamano en una cordial bienvenida. Sonriendo con forzada amabilidad, estrech la man deljoven.

    Seor Witwer? Dijo, tratando de que sus palabras sonaran en el tono ms amistosoposible.

    As es repuso el recin llegado. Pero mi nombre es Ed para usted, por supuesto. Esdecir, si usted comparte mi disgusto por las formalidades innecesarias.

    La mirada de su rubio semblante, lleno de confianza en s mismo, mostraba que lacuestin debera quedar as definitivamente resuelta. Seran Ed y John: todo ira sobreruedas con aquella cooperacin mutua desde el mismo principio.

    Tuvo usted dificultad en hallar el edificio? Pregunt a rengln seguido Anderton, concierta reserva, ignorando el cordial comienzo de su conversacin instantes atrs. Buen Dios,tena que asirse a algo. Se sinti lleno de temor y comenz a sudar.

    Witwer haba comenzado a moverse por la habitacin como si ya todo le perteneciese,como midiendo mentalmente su tamao. No podra haber esperado un par de das comolapso de tiempo decente para aquello?

    Ah, ninguna dificultadrepuso Witwer, con las manos en los bolsillos. Con vivacidad, sepuso a examinar los voluminosos archivos que se alineaban en la pared . No vengo a suagencia a ciegas, querido amigo, ya comprender. Tengo un buen puado de ideas de laforma en que se desenvuelve el Precrimen.

    Todava un poco nervioso, Anderton encendi su pipa.

    Y cmo funciona? Me gustara conocer su opinin.No mal del todorepuso Witwer. De hecho, muy bien.Anderton se le qued mirando.

    Esa es su opinin particular?Privada y pblica. El Senado est satisfecho con su trabajo. En realidad, est

    entusiasmado.Y aadi Con el entusiasmo con que puede estarlo un anciano.

    Anderton sinti un desasosiego interior, que supo mantener controlado, permaneciendoimpasible. Le cost, no obstante, un gran esfuerzo. Se preguntaba qu era realmente lo queWitwer pensaba, lo que se encerraba en aquella cabeza. El joven tena unos azules ybrillantes ojos... turbadoramente inteligentes. Witwer no era ningn tonto. Y sin la menorduda, debera estar dotado de una gran dosis de ambicin.

    Segn tengo entendidodijo Andertonusted ser mi ayudante hasta que me retire.As lo tengo entendido yo tambinreplic el otro, sin la menor vacilacin.Lo que puede ser este ao, el prximo... o dentro de diez.La pipa tembl en las

    manos de Anderton. No tengo prisa por retirarme ni estoy bajo presin alguna en tal

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    sentido. Yo fund el Precrimen y puedo permanecer aqu tanto tiempo como lo desee. Esuna decisin puramente ma.

    Witwer aprob con un gesto de la cabeza, con una expresin absolutamente normal.

    Naturalmente.Con cierto esfuerzo Anderton habl con el tono de la voz algo ms fro.

    Yo deseo solamente que las cosas discurran correctamente.Desde el principioconvino Witwer. Usted es el Jefe. Lo que usted ordene, eso se

    har.Y con la mayor evidencia de sinceridad, pregunt: Tendra la bondad demostrarme la organizacin? Me gustara familiarizarme con la rutina general, tan pronto comosea posible.

    Conforme iban caminando entre las oficinas y despachos alumbrados por una luzamarillenta, Anderton dijo:

    Le supongo conocedor de la teora del Precrimen, por supuesto. Presumo que es algoque debe darse por descontado.

    Conozco la informacin que es pblica repuso Witwer. Con la ayuda de susmutantes premonitores, usted ha abolido con xito el sistema punitivo post-criminal decrceles y multas. Y como todos sabemos, el castigo nunca fue disuasorio, ni pudoproporcionar mucho consuelo a cualquier vctima ya muerta.

    Ya haban llegado hasta el ascensor y mientras descendan hasta niveles inferiores,Anderton dijo:

    Tendr usted ya una idea de la disminucin del porcentaje de criminalidad con lametodologa del Precrimen. Lo tomamos de individuos que an no han vulnerado la Ley.

    Pero que seguramente lo habran hechorepuso Witwer convencido.Felizmente no lo hicieron... porque les detuvimos antes de que pudieran cometer

    cualquier acto de violencia. As, la comisin del crimen por s mismo es absolutamente unacuestin metafsica. Nosotros afirmamos que son culpables. Y ellos, a su vez, afirmanconstantemente que son inocentes. Y en cierto sentido, son inocentes.

    El ascensor se detuvo y salieron nuevamente haca otro corredor alumbrado con igual luzamarillenta.

    En nuestra sociedad no tenemos grandes crmenescontinu Anderton, perotenemos todo un campo de detencin lleno de criminales en potencia, criminales que loseran efectivamente.

    Se abrieron y cerraron una serie de puertas, hasta llegar al ala del edificio que se ocupabadel problema analtico. Frente a ellos surgan unos impresionantes bancos de equipoespecializado, receptores de datos, y ordenadores que estudiaban y reestructuraban elmaterial que iba llegando. Y ms all, de la maquinaria, los premonitores sentados, casiperdidos a la vista entre una red inextricable de conexiones y cables.

    Ah estndijo Anderton. Qu piensa usted de ellos?A la luz incierta de aquella enorme habitacin, los tres idiotas farfullaban palabras

    ininteligibles. Cada palabra soltada al azar, murmurada sin ton ni son en apariencia, eraanalizada, comparada, reajustada en forma de smbolos visuales y transcritos en tarjetasperforadas convencionales que se introducan en las ranuras de los ordenadores. A todo lolargo del da, aquellos idiotas balbuceaban entre s o aisladamente, prisioneros en sus sillasespeciales de alto respaldo, sujetados de forma especial en una rgida posicin por bandasde metal, grapas y conexiones.

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    Sus necesidades fsicas eran atendidas automticamente. No tenan necesidadesespirituales en ningn sentido. Al igual que vegetales, se movan, se retorcan y existan. Susmentes permanecan nubladas, confusas, perdidas en las sombras. Pero no las sombras delpresente. Las tres murmurantes criaturas con sus enormes cabezas y estropeados cuerposestaban contemplando el futuro. La maquinaria analtica registraba sus profecas y los tresidiotas premonitores hablaban, mientras que las mquinas escuchaban cuidadosamente.

    Por primera vez, la confiada cara de Witwer pareci perder seguridad. En sus ojosapareci una desmayada expresin de sentirse enfermo, como una mezcla de vergenza yde shock moral.

    No es... agradablemurmur. Nunca pude imaginarme que fueran tan... Luch consu mente para encontrar la palabra adecuada. Tan... deformes.

    S, deformes y retrasados convino Anderton al instante. Especialmente aquellachica, Dona. Tiene cuarenta y cinco aos pero el aspecto de una nia de diez. El talento loabsorbe todo: su facultad especial de premonicin del porvenir altera el equilibrio del reafrontal. Pero, para qu vamos a preocuparnos? Conseguimos sus profecas. Aqu tienencuanto necesitan. Ellos no comprenden absolutamente nada de esto, pero nosotros s.

    Algo sobrecogido por el espectculo, Witwer atraves la habitacin y se dirigi hacia lamaquinaria. De un recipiente tom un paquete de fichas.

    Son stos los nombres que han surgido?Desde luego que s.Y frunciendo el ceo, Anderton tom las fichas de manos de

    Witwert No he tenido an la oportunidad de examinarlasexplic guardndose para s lapreocupacin que aquello le causaba.

    Fascinado, Witwer observaba cmo las mquinas de tanto en tanto expulsaban una fichasobre un recipiente. Despus continuaban con otra y una tercera. De los discos quezumbaban con un murmullo constante, surgan fichas, una tras otra.

    Los premonitores ven muy lejos en el futuro? Pregunt Witwer.Slo ven una extensin relativamente limitada le inform Anderton. Una semana o

    dos como mucho. Muchos de sus datos son intiles para nuestro trabajo... simplemente sinimportancia para nuestra investigacin. Pasamos esas informaciones a otras agencias.Agencias, que a cambio nos pasan otros informes interesantes. Cada agencia importantetiene su subterrneo de monos guardados como un tesoro.

    Monos?Dijo Witwer mirndole con desagrado. Oh, s, ya comprendo. Es unacuriosa forma de expresarlo.

    Muy adecuadaautomticamente, Anderton recogi las ltimas fichas expulsadas porlos ordenadores. Algunos de estos nombres, tienen que ser totalmente descartados. Y lamayor parte de los que quedan se refieren a delitos poco importantes, como los de evasinde impuestos, asalto o extorsin. Como estoy seguro que usted ya sabe, el Precrimen harebajado las fechoras en un 99 %. Apenas si se dan casos actualmente de traicin oasesinato. Despus de todo, el delincuente sabe que lo confinaremos en un campo dedetencin una semana antes de que tenga la oportunidad de cometer el crimen.

    En qu ocasin se cometi el ltimo asesinato? Pregunt Witwer.Hace cinco aos. Y cmo ocurri?El criminal escap de nuestros equipos. Tenamos su nombrede hecho tenamos

    todos los detalles del crimen, incluido el nombre de la vctima. Sabamos tambin elmomento exacto y el lugar preciso del planeado acto de violencia que iba a cometerse. Pero

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    a despecho nuestro y de todo, el criminal consigui llevarlo a cabo. Anderton se encogide hombros . Despus de todo, resulta imposible cogerlos a todos. Baraj las fichas conlas manos . Sin embargo, conseguimos evitar la mayora.

    Un crimen en cinco aos murmur Witwer, en cuya voz se adverta que retornaba laconfianza perdida . Es realmente un rcord impresionante... algo para sentirse orgulloso.

    Yo me siento orgulloso repuso con calma . Hace treinta aos descubr la teora...all en aquellos das cuando los crmenes se producan abundantemente. Vi proyectadohacia el futuro algo de un incalculable valor social.

    Alarg el paquete de tarjetas a Wally Page, su subordinado a cargo del equipo