Gauchito Gil

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<p>ndice Prlogo Por sus venas corra sangre de valientes Su niez y sus aos mozos Un viaje al infierno de la guerra Tan cerca de la paz! Comienza la persecucin Gaucho perseguido Hombre enamorado El cordero del sacrificio La Ejecucin La promesa cumplida El renacer de la fe La construccin del Mausoleo La ruta 123 modifica su trazado original El poder de la sanidad Trabajos espirituales El santuario en la actualidad Oraciones para el Gauchito Gil El Gauchito Gil y San La Muerte El Gauchito Gil y Maradona 2 4 5 6 8 9 10 11 13 15 18 20 21 24 25 26 27 28</p> <p>1</p> <p>Otros Ttulos La Santa Cruz de Caravaca La Mgica Luz de las Velas El Tarot en sus manos Ex Tranca Ras Novenas y Velas de Miel Sansn, San La Muerte y El Gauchito Gil Pombagira San Cipriano Africanos y Bahianos Ex Tirir Ogm Yemanj Oxm Xang Ians San La Muerte San Benito San Jorge Ze Pilintra Ofrendas y Comidas Gemas Mgicas Buzios</p> <p>PrlogoAntonio Mamerto Gil Nez fue asesina do. A ocho kilmetros de Pay Ubre, que era el nombre con el que se conoca a la ciudad de Mercedes (Prov., de Corrientes). Cerca de la zona por donde hoy se ex tiende la ruta nacional nmero 123 se desarroll el ltimo acto de su vida terrenal. Ataron sus pies a la rama de un algarrobo y al quedar colgando cabeza abajo, lo degollaron. No hubo resistencia sino resignacin, la vida del gaucho no vala ms que los caprichos autoritarios de los comandantes, viles sirvientes de los seores acaudalados. Desertores, pendencieros, vagos, eran algunos de los calificativos con los que se manifestaba el desprecio por la sangre gaucha. Y esa misma sangre, en las guerras de la independencia y las campaas contra los indios, permiti que se instalaran los cimientos de nuestra nacin. 2</p> <p>Esa sangre, tan fuerte, tan llena de historia, fue la que brot del cuello abierto y reg la tierra, aquel ocho de enero, cuando muri un hombre para que naciera un santo. El criollo Antonio Gil haba ganado, entre otras, fama de milagrero por las historias que se contaron de boca en boca y que luego se transmitieron por generaciones. La mayora de las veces, el paso del tiempo hace que se confundan la imagen real y la leyenda sobre un personaje. Un romntico que se juega la vida por un amor, un desertor del ejrcito, un perseguido que cometi la osada de defenderse y por eso fue tratado como un delincuente comn. Un mano santa con poderes hipnticos. En fin.., un gaucho como tantos de aquella poca, que dejaran en la mente y el corazn del pueblo el recuerdo de los seres que lucharon y se sacrificaron por una grandeza que, como nacin, todava no hemos alcanzado. Fueron los tiempos del Martn Fierro, de Juan Moreira, Facundo Quiroga y el Chacho Pealosa, fueron tiempos de guerra y de dolor. En esas circunstancias siempre se mezclan, el valor y la cobarda, los principios y la ambicin, la entrega y la mezquindad. El hombre lleva en el alma el peso de sus contradicciones y en los momentos de mayor peligro afloran las ms excelsas cualidades del espritu o las bajezas ms ruines. Junto a aquellos que estn dispuestos a perderlo todo por un ideal, se encuentran los que aprovechan las circunstancias para Ilevar agua hacia sus molinos. Sin importarles lo sucia y ensangrentada que pudiera estar.</p> <p>3</p> <p>Estos fueron los tiempos en los que Antonio Mamerto Gil Nez desarroll su experiencia como hombre. Los aos en los que edific sus sueos y esperanzas, en el que los otros lo vieron luchar sin odio, ayudar sin inters, amar sin pretender, rer y llorar en silencio. Antonio Gil fue un hombre de verdad, alguien destinado a convertirse en leyenda. Pero el tiempo de los hombres es tan significativo como limitado, mientras que el tiempo del espritu se diluye en la eternidad del siempre presente. Ese fue el lugar al que accedi el hombre para convertirse en milagro y con la ltima gota de sangre derramada en el suelo patrio muri Antonio Mamerto Gil Nez para que naciera El gauchito Gil. Veamos ahora sus orgenes y acerqu- monos de a poco para comprender al gauchito, tal vez recibamos ms de lo que creemos, que por algo se ha convertido en uno de los santos populares ms venerados.</p> <p>Por sus Venas corra Sangre de ValientesEn 1823, un poltico madrileo es desterrado luego de haber cumplido importantes servicios para el gobierno, ocupando el cargo de ministro de ultramar. Pero Don Ramn Gil de la Cuadra, cansado ya de sufrir los vaivenes de la lucha poltica, decide recorrer el Nuevo Mundo 4 dedicndose al estudio de las Ciencias Naturales. Siendo un hombre de 48 aos, su nimo lo inclinaba a procurar una vida ms sosegada y al conocer en Sudamrica a una mujer que el corazn le indic como la compaera apropiada, decidi establecer una familia. Poco tiempo despus nacera</p> <p>Jos, que llega ra a ser el padre de Antonio. Al convertirse en un mozo, Jos se enamor de Encarnacin, una joven cocinera de una Estancia a la que sola frecuentar.</p> <p>La joven mujer era hermosa, educada y llevaba en su sangre una herencia de coraje y rebelin ya que era nieta de un general Venezolano llamado Carlos Nez que sirvi a la causa de la independencia luchando a las rdenes de Simn Bolvar.</p> <p>Su Niez y sus Aos MozosDe la unin entre Jos y En carnacin naci un 12 de agosto de 1847, Antonio Mamerto Gil Nez. Creci como todos los nios mezclando juegos con aprendizaje, pero adems recibi de su madre una educacin ms refinada. Al convertirse en un mozo de 20 aos, Antonio mostraba belleza fsica, la ruda destreza de los trabajos de campo acentuaban su expresin varonil y la agudeza de su pensamiento se manifestaba a travs de un rico vocabulario. Se ganaba la vida trabajando en un establecimiento llamado la Valencia y en el conoci a Estrella Daz Miraflores, una viuda, madre de una nia y heredera de la Estancia. Que le llevaba algunos aos pero que se sinti profundamente atrada por ese joven culto, amable y varonil que con timidez la galanteaba. La historia de amor entre Antonio y Estrella se desarroll entre la pasin y la tragedia, porque la incomprensin y el egosmo les marcaron un destino de dolor. Aunque haban pasado ocho aos desde la muerte de su marido, la sociedad de la poca 5</p> <p>no vea con agrado que Estrella intentara recomponer su vida Adems sus tos, que disfrutaban de los beneficios econmicos del establecimiento, no iban a permitir que, apareciera un extrao a defender los derechos hereditarios de la mujer. Trataban de mantener las apariencias evitando mostrarse en pblico, pero su amor era conocido por todos en el pueblo y para colmo, el Comisario tambin se sinti prendado por la hermosa mujer. En cierta oportunidad, aprovechando que se haba desatado una fuerte lluvia, el hombre le pidi a Estrella que le diera refugio pero sta se neg poniendo una excusa. Sintindose despechado y sabiendo la verdadera razn del rechazo de la mujer, el Comisario decidi tomar venganza persiguiendo al joven Antonio. Los tos de Estrella apoya ron al hombre fomentando sus provocaciones y ste se sinti 6</p> <p>con ms poder para acosar al joven enamorado. Durante bastan te tiempo, Antonio prefiri no responder a las provocaciones pero un da no lo soport ms y se enfrent en un duelo de facones. Ambos hicieron algunos lances y el Comisario supo que la cosa era en serio. La mirada de Antonio hera el alma con ms filo que el facn que sostena su mano decidida. Llegado el momento de la verdad, de nada sirven las bravuconadas y el representante de la ley vio que tena frente a l no a un joven inexperto sino a un hombre decidido a no dejarse avasallar. Lo nico que le qued fue su cobarda y, a pesar de que Antonio le perdon la vida, aprovech el testimonio de los que presenciaron los hechos,</p> <p>para comenzar a perseguirlo por atentar contra la autoridad.</p> <p>Un Viaje al Infierno de la GuerraPresionado por las circunstancias y sabiendo que su presencia hara que el futuro de su amada se convirtiera en un infierno, Antonio decide abandonar la Estancia y tal vez, para ahogar el dolor de su alma se enrola en el Ejrcito. Muy duros aos le aguardaban al valiente gaucho, pelean do en la guerra de la Triple Alianza. El lder paraguayo Francisco Solano Lpez, comandaba una nacin progresista que no estaba dispuesta a permitir las intenciones expansionistas del Brasil. Su ejrcito era poderoso, con hombres disciplinados y valientes, por eso se extendi el conflicto durante varios aos a pesar de que argentinos y uruguayos se aliaron con los brasileros en el esfuerzo por derrotarlos. El fuego, el dolor y la muerte, templaron el alma de Antonio que recibi con profunda alegra la noticia de que el Presidente Sarmiento haba dado por concluida la campaa. Los recuerdos le hicieron nacer ansias de regreso, su corazn se haba quedado en los pagos donde haba conocido el amor y e! retorno poda ser un nuevo nacimiento. As regres el gaucho, con la intencin de comenzar un tiempo de paz y de trabajo fe cundo pero pronto sus sueos se vieron frustrados. Como todava estaba bajo bandera, un jefe de la faccin federal, lo convoca para pelear contra los unitarios.</p> <p>7</p> <p>Federales y unitarios, celestes y colorados nombres respectivos para designar a las facciones que se enfrentaban en la guerra civil. Si bien Buenos Aires ejerca el poder central de la nacin, todava era muy dbil y no poda controlar los grupos armados de las distintas provincias. Varios caudillos poderosos se enfrentaron entre s y con las tropas gubernamentales. Pero estas guerras no se libraban contra tropas extranjeras sino con los propios hermanos y muchos hombres se convirtieron en desertores. Las tropas del bando Ce leste se preparaban para cruzar el</p> <p>ro Corrientes y acamparon para hacer los preparativos. Antonio Gil se encontraba entre los reclutados junto a dos viejos compaeros de la campaa contra el Paraguay. Francisco Gonclvez, descendiente de portugueses y hombre sumamente religioso. Ramiro Pardo, un mestizo, cuatrero que haba encontrado en el ejrcito la nica alternativa para no ir a prisin. Hombres diferentes que se haban unido en una sin cera amistad y que seguan a Antonio con gran admiracin y respeto. Sobre todo, luego de haber presenciado la forma milagrosa en que el gaucho haba sanado las heridas de uno de sus jefes, luego de una terrible batalla.</p> <p>Tan Cerca de la Paz! - Comienza la PersecucinDispuestos a tomar un des canso, antes de enfrentar el cruce del ro, los hombres se echaron a dormir pero a mitad de la noche, Antonio los despert para contarles una extraa visin que se le haba presentado en sueos. El dios guaran andeyara, se le present como un anciano de larga y blanca</p> <p>8</p> <p>barba dicindole: -No quieras derramar la sangre de tus semejantes. Estas palabras fueron tomadas como un advertencia y despert en los tres la de cisin de desertar. Rpidamente se pusieron de acuerdo y, sin intentar Ilevarse los caballos para no alarmar al campamento y que no los acusaran de robrselos, se alejaron caminando. Como si se aferrara al cumplimiento de una obra</p> <p>predeterminada, el destino volvi a jugarle una mala pasada, la advertencia del dios guaran era en realidad el a- nuncio de la finalizacin del conflicto porque esa fue la noticia que, al amanecer, el correo le hizo llegar al comandante Zalazar. Los hombres deban ser licenciados y podan regresar a sus hogares pero no fue as para los fugitivos. Fueron acusados de gauchos alzados, de constituir una banda cuyo cabecilla era Antonio.</p> <p>Gaucho Perseguido - Hombre EnamoradoDesde ese momento, para huir de la autoridad, se vio obligado a no permanecer por mucho tiempo en un lugar y recorri los departamentos de San Martn, Paso de los Libres y Mercedes. Por su propia condicin, tuvo que robar ganado para alimentarse pero la nobleza de su carcter impidi que la gente lo considerara un ladrn. Por el contrario a partir de su figura se contaban historias sobre sus intervenciones a favor de los ms dbiles. El reencuentro con Estrella le demostr que el amor y la pasin se haban conservado intactos a pesar del tiempo transcurrido. Durante un ao Antonio experiment ese estado 9</p> <p>de dulce locura que solo conocen los hombres enamorados. Por momentos alimentaba la esperanza de que todo finalmente se arreglara, que el tiempo y los cambios polticos haran que las autoridades se</p> <p>olvidaran de l y tal vez entonces podra construir el hogar que anhelaba. Pero nuevamente, las nubes oscuras aparecieron amenazantes, enfrentndolo con un destino inexorable.</p> <p>El Cordero del SacrificioMientras dorman una siesta bajo la sombra de unos espinillos, una partida del ejrcito sorprendi casualmente a Antonio y sus dos amigos. El fuego de los trabucos acab con la vida de sus dos compaeros, mientras que Antonio, que segn la leyenda posea un amuleto de San La Muerte, no recibi un solo rasguo. Sin embargo, para no tener que mancharse con la sangre de hombres que solo cumplan con las rdenes impartidas, el gaucho decidi entregarse y tratar de ser escuchado por la autoridad. 10 El coronel Salazar cumpli con la formalidad de interrogarlo pero en su mente ya haba decidido la ejecucin del prisionero. Muchos en el pueblo pensaban que Antonio era injustamente perseguido, entre ellos el Coronel Velsquez, que lo haba tenido bajo sus rdenes y daba fe de su hombra de bien. Una carta que reuna veinte firmas de personas destacadas es enviada por Velsquez pidindole a Zalazar que pusiera en libertad al prisionero, pero cuan do la misiva lleg a Mercedes, ste ya</p> <p>haba sido enviado a Goya para ser juzgado. Todos saban que esta orden era la confirmacin de la condena, porque los que</p> <p>anteriormente haban sido envidados, nunca haban llegado con vida, ya que eran asesinados, con la excusa de un pretendido intento de fuga.</p> <p>La EjecucinEl 8 de enero de 1874, a 15 kilmetros de Mercedes, se desarroll el ltimo acto en la vida del hombre que se convirti en mrtir. Aunque la Iglesia solo considera esta condicin en aquellos que han perdido su vida defendiendo la Fe, un anlisis ms profundo nos mostrar que tambin son mrtires aquellos que derraman la propia sangre en el cliz de un amor tan grande que se torna incontenible. Un amor tan perfecto que alcanza al propio verdugo. Esa calidad de amor, ms fuerte por el prjimo que por uno mismo, es la esencia de la doctrina cristiana. Si se alcanza ese estado, todos los dems preceptos se convierten en anexos, diferentes formas de expresar lo mismo. Si aman a quien los ama, qu mrito tienen? Les preguntaba Jess a sus discpulos y luego les deca Amn a sus enemigos!. Cuando se toma ese camino, la muerte es una circunstancia liberadora, por que el espritu ha escuchado el llamado de la eternidad. En esta condicin, se muere mrtir y con pequeas 11</p> <p>variantes, los hechos actores se repiten:</p> <p>y</p> <p>los</p> <p>-No me maten por que soy inocente de lo que se me acusa! Igual que Jess cuando le pidi a su Padre que apartara el cliz de dolor de su inminente crucifixin, el Gauchito Gil defendi su inocencia. Y luego, igual que Jess, cuando dijo Hgase tu voluntad y no la ma, se entreg a su destino. Los soldados saban que Gil era un hombre valiente y lo respetaban, pero teman correr la misma suerte si se...</p>