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  • ComentariosComentarios - Presentaciones - Informaciones

    I. COMENTARIOS*

    HISTORIA DEL ESTRECHO DE MAGALLANES Mateo Martinic Beros Ed. Andrs Bello, Santiago de Chile, 1977,287 pgs., $ 300.

    -Mateo Martinic |

    t. , HISTORIA VtJKt ESTRECHO P E . MAGALLANES

    Mateo Martinic Beros, rector del Instituto de la Patagonia, de Punta Arenas, escribe aqu la crnica puntual y casi apasionada del importante e impresionante paso meridional entre Atlntico y Pacfico. El libro se articula en cinco captulos principales: Origen geolgico y descripcin geogrfica del estrecho magall- nico, su descubrimiento y reconocimientos,

    de sus riberas, la navegacin por el paso y las cuestiones relativas al dominio jurdico sobre la zona.

    Luego de apuntar algunas conjeturas sobre el preconocimiento del estrecho, el autor hace una sntesis muy completa de las exploraciones iniciales, empezando por la de

    Magallanes (decisiva para conocer la verdadera magnitud del globo, como para abrir a Espaa el camino hacia Oriente) y siguiendo con las de Garca y Jofr de Loaisa, Simn de Alcazaba, Alonso

    * N. de la D. Bajo este titulo se publica aquellos aportes de colaboradores eventuales que Revista de Marina recibe con mucho agrado y estimula consecuentemente, as como otros que sugiere a comenta-

    ristas amigos para ilustrar a sus lectores sobre libros de especial inters.

    poblamiento

  • 534 REVISTA DE MARINA 4/82

    de Camargo, Ulloa, Ladrillero, Sarmiento de Gamboa (la ms fructfera en aportaciones hidrogr-ficas), Francis Drake, Cavendish, Chidley, Hawkins, Simn de Cordes, Van Noort, Speilbergen, Bartolom y Gonzalo de Nodal (que por primera vez circunnavegan la Tierra del Fuego), Narbo-rough, Wood, Strong y Beauchesne-Gouin.

    La simple enumeracin de esos apellidos, en que se mezclan estirpes ibricas, inglesas, holandesas y galas, revela que la importancia geoestratgica del paso interocenico atraa el inters de las mayores potencias europeas. Pero tambin el afn cientfico por un mejor conoci-miento de la regin determin otras expediciones que son objeto de amplia referencia en esta obra: John Byron, Bougainville, Samuel Wallis y Phillip Carteret, Antonio de Crdoba (cuyo levantamiento cartogrfico fue calificado por los ingleses como el ms valioso para la navegacin por el estrecho), Parker King, Fitz Roy (con eminentes resultados), Dumont D'Urville y Enrique Simpson, iniciador, en 1874, de las exploraciones propiamente chilenas.

    Al estudiar el poblamiento del litoral, se detiene Martinic en las tribus prehispnicas (cuyos nicos supervivientes residen hoy en Puerto Edn), en la leyenda de los Csares, en la dramtica invernada del holands Cordes y en el formidable y desdichado intento de poblacin llevado a cabo por Pedro Sarmiento a fines del siglo XVI, aventura que hace escribir al autor: "No deja de sorpren-der el valor, la fe y la constancia increbles del ilustre gallego cuya figura se agranda por sobre la mezquindad de aquellos que debieron asistirlo". Martinic hace justicia al mrito de Jess Veiga, un emigrante espaol que hace pocos lustros rectific la ubicacin cartogrfica de Puerto del Hambre, si bien pierde el rastro de los ltimos aos de Sarmiento, ya esclarecidos en la biografa espaola de este personaje (1945) y en el discurso del embajador chileno Jos Miguel Barros al ingresar en la Academia de la Historia de su pas.

    Inters ms local, pero no menos real, tienen los epgrafes consagrados a los asentamientos chilenos en las mrgenes del Magallanes, que se inician con la incorporacin jurisdiccional de las tierras patagnicas y australes, promovida por O'Higgins. La expedicin del marino chileno Juan Williams, en 1843, a bordo de la goleta Ancud, va a despejar, tras las formalidades de la posesin, los codiciosos propsitos de algunas naciones europeas. Y as se historia las fundaciones de Fuerte

    a cuyo amparo se acogan los buques recalados en el fondeadero prximo de San Juan, y la posterior de Punta Arenas, la mayor ciudad riberea, obra del veterano militar Jos de los Santos Mardones (1848), a la que siguen un rosario de poblados y caseros amparados en la vida portuaria y en las explotaciones ganaderas, forestales, mineras y, finalmente, petroleras de la zona.

    Para completar el cuadro histrico de la regin, Mateo Martinic dedica un amplio captulo a las actividades de cazadores de ballenas, focas y lobos marinos, a las vicisitudes del trfico martimo de vela y de vapor, y finalmente, luego de reflejar la era de los superpetroleros,, resea los grandes naufragios y los episodios relacionados con la guerra que all se registraron. Ya en las pginas postreras, discurre en torno al dominio sobre aguas y tierras del estrecho, que nace con la presen-cia hispnica y sigue con la soberana chilena, matizada por la neutralizacin a perpetuidad del paso (Tratado de 1881), que asegura la libre navegacin para todas las banderas y prohibe las fortificaciones militares que contradigan tal neutralidad.

    t

    Bulnes,

  • LIBROS

    Mateo Martinic corrobora con esta obra su calidad de erudito magallnico y su condicin de fidelsimo notario de cuantos acontecimientos tuvieron como escenario el celebrrimo paso, descu-bierto en el transcurso del primer viaje de circunnavegacin.

    PRESENTACIONES*

    Carrasco, director de la Revista General de Marina de Espaa y director del Museo Naval de Madrid. Este comentario fue publicado en dicha revista, en su edicin de abril de 1982..

    ATAUDES DE ACERO Herbert A. Werner Javier Vergara ed., Barcelona, 1979, 348 pgs., $ 400.

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    JTCUJDESLa literatura disponible en espaol acer-

    ca de las hazaas e historia de la Segunda Guerra Mundial, por parte de los aliados, es extensa, probablemente porque fueron los triunfadores y tambin debido a que las Fuer-zas Armadas alemanas fueron casi totalmente aniquiladas y muri la mayor parte de los prin-cipales autores de sus hazaas.

    Atades de acero es una excepcin de lo expresado anteriormente; su autor es uno de los pocos oficiales submarinistas alemanes que prest servicios embarcado en submari-nos durante toda la batalla del Atlntico, y termin la guerra siendo comandante de uno de los pocos submarinos a flote de la que

    antao haba sido la fuerza submarina ms poderosa del mundo.

    libro est escrito en primera persona y trata su ingreso a la Escuela Naval alemana, sus destinaciones a diferentes submarinos y, junto con ello, todas las acciones blicas en que le toc participar.

    A travs de su relato se puede apreciar claramente cmo fue evolucionando la guerra subma-rina y tambin la antisubmarina durante la guerra, con la aparicin de nuevas armas y tecnologa.

    Tambin es posible apreciar la excelencia de los submarinos alemanes y algunas caracters-ticas de sus diseos, como asimismo las tcticas usadas.

    *N. de la D. Corta resea de obras disponibles en el mercado nacional de libros, cuyos temas rondan o caen en el campo de las preferencias de nuestros lectores.

    Amancio Landn

    El

  • 536 REVISTA DE MARINA 4/82

    Lo que ms se conoce de los submarinos alemanes es su resultado con los millones de toneladas hundidas. En esta obra se puede apreciar con mayor detalle la vida a bordo del subma-rino, las exigencias de sus patrullajes y, en general, el profesionalismo desplegado por sus tripula-ciones, que fueron la clave de su xito en la guerra martima.

    Gustavo Jordn Astaburuaga \ Teniente 1o

    LA ISLA DE CHILOE, CAPITANA DE RUTAS AUSTRALES

    Academia Superior de Ciencias Pedaggicas de Santiago, Santiago, 1982, 266 pgs., $ 750.

    LA ISLA DE CHILOE, CAPITANA

    DE RUTAS AUSTRALES WALTER HANISCH

    Los viajes emprendidos desde y hacia el archipilago de Chilo es el propsito de este documentado texto. Limitada entre los aos 1600 a 1800, la investigacin efectuada por el acadmico de la historia Walter Hanish nos muestra el aislamiento en que por siglos vivie-ron los habitantes de Chilo.

    Este aislamiento fue el aliciente que llev a sus habitantes, ya sea en primitivas balsas o en raudos veleros, a buscar caminos que lo comunicaran con el comercio, con Chile, con la otra banda de la cordillera, con el Estrecho de Magallanes y con la legendaria ciudad de los Csares.

    La ubicacin de Chilo, centro de rutas marineras, lo llev a recibir a piratas que en la poca del Reino de Chile lo asolaron con no pocas prdidas en vidas y bienes. El pirata Simn de Cordes se apoder de Castro en 1600; posteriormente, Enrique de Brouwer asalt Carelmapu y destruy Castro. Viajeros tambin llegaron a sus costas dejndonos su descripcin, como el britnico John Byron, que permanece en la isla el ao 1742..

    Este libro tiene como meta primordial resear los viajes que desde Chilo fueron iniciados en busca de otros horizontes: como las rutas que desde all se emprendieron a las Guaitecas, al archipilago de los Chonos y, ms an, al austro; como las expediciones que misioneros hicieron a Nahuelhuapi o como los caminos que en busca de las ciudades del continente fueron abiertos por tierra o por mar.

    Mas no todos eran viajes por motivos reales o fantsticos, econmicos o polticos; los hubo por razones msticas, en torno al archipilago. Los misioneros jesutas primero, y luego los francisca-nos, recorran las islas en misin circular surcando los canales en frgiles lanchas, visitando las capillas diseminadas por territorio chilote.

    Este nuevo texto del padre Walter Hanisch nos muestra uno de los aspectos ms destacados del pasado de la vida de Chilo, que hasta ahora era conocido slo fragmentariamente.

    Walter Hanisch

  • LIBROS

    SINTESIS HISTORICA DEL FOLKLORE EN CHILE Juan Guillermo Prado y Juan Uribe Echevarra

    Instituto Panamericano de Geografa e Historia, Santiago, 1982, 146 pgs.